Lechugas rosas. Su corazón dejó de latir por ella. Yo estaba allí. Aumentó el dolor de mis pupilas cuando se alejó y quise que tuviera diez patas en vez de una. Tengo mucho q decir. Escucho una voz.Es enero y no se puede depilar, esta esperando que llegue su cumpleaños... Esperamos que el librito no se vuele.No voy a hablar. Estais borrachos. Sois unos escritores borrachos. Me dan miedo. Hay tiempos en que la sescrituras alcoholicas se desarrollan de párrafos desconocidos. El mundo conspira, y lo he dicho tantas veces que hay instantes en los que me defiendo detras de cualquier palabra. No hay m{as rastrillos. Ellos insisten en besarse y yo tengo ganas de ¡volar! La cama de una es ahora de tres y me dan ganas de regresar a los 14 y escucharlo decir que no le intereso. No. No quiero. ¡Hada! no puedo, no sé. No pienso,ya sabes. Dame mi cerveza. Esta detrás. ¿Qué son los panqués? Bollos. Tienes una cosa. Canas tienes pero no es una cana. ¿Tienes una cana? Ella dijo que las canas nacen cuando sos viejo. Hay veces que yo no entiendo el español y me gustaría sentarme en una banca para empezar a pensar en todo. ¿'Te has dado cuenta de cuántas veces la gente dice todo? Yo no entiendo que no quiera mojar. Aunque lleve mas de tres cervesas. Todavía hay tesituras de labios acolchonados y me duelen las muelas de haberlo mordido. Recorro el hueso que lleva a tu pelvis y siento como las caricias regresan a arriba. ( sonrojada). Lo acabo de ver. ¿Te da miedo? Que no quiero. ¡No quiero ya! ¡Otra vez no!
¿Para qué te mueves? Quita. Encima estaba llena. Sujeta esto. Espera. Mirálo. Muévete. Cógelo.
A mi lo que me gusta es que me digan qué hacer. Hay momentos en la vida que se definen en posiciones anatómicas. No, posiciones colocadas anatómicamente, me encantaría decir la cintura de mis manos despreciadas. ¿viste? Yo veo cinturas sueltas. Manos rasposas que no pueden penetrar en los cuerpos de las mujeres. Mujeres aún astutas que buscan la suavidad. yo buscaba otro color. Ahora sólo veo azul y los ojos negros de otro día. Un día caracol. ¡Pamplinas!
Una y ya. No quiero ver azul. Me gustaría ver rosa, no rosa no, naranja. Dile que se vaya. No era por él. No sé que decir cuando esperan que diga algo. Yo creo que no deberías hablarle. Que se de cuenta que hizo mal. El mal es relativo a la persona que espera. Mal, mal, mal... Hay veces que el mundo se podría definir en dos palabras el problema es que hemos escapado de ellas. Igual a ti te gusta escribir.
Hada asesina, no pretende hacer literatura ni arte. Demasiado lejana de aquello. Únicamente divagaciones momentáneas, a veces con significado, otras tributando al absurdo. Y pues lograr un momento de risas para aquellos que la conocen y saben un poco el funcionamiento de su raciocinio.
jueves, 10 de enero de 2008
lunes, 7 de enero de 2008
Me quito el sombrero. Con el corazón en la mano, casi en la uña, digo que los adioses que no quisieran serlo pero lo son duelen hasta las rodillas. En un locutorio ageno. Con lágrimas por áquel que años atrás me hizo llorar. Miento, yo lloré por él. No soy buena podadora. Nunca lo seré. Constantemente encuentro raíces que creía exterminadas. Las flores se me marchitan en las manos y las estrellas aún no cumplen deseos. No he pedido mis deseos a las brujas, ni a mis hadas, menos a Mikado. Intento guardar los sueños para cuando hagan falta. Odio las respuestas tardías. Exesivamente pensadas y frívolas. Pero odio más que no las haya. Por primera vez sé que nada es mi culpa. Las hojas me han arrastrado a sus días y he seguido el rumbo del polvo de la muerte. No hay nada que hacer. Guerras vacías. Soltar la mano que me guiaba. No volver a decir la palabra "Siempre" duele en los labios y en los abrazos que no volverán a ser dados. Agacho la cabeza y pasa un cohete. No era cometa
sábado, 5 de enero de 2008
flavio maggi
Sabes que te sigo pensando. Te recuedo todavía con la gorra para atrás y las bermudas abajo de la rodilla. Que me encantaba tu boc y soé con ella de los trece a los diecisiete, hay días que se me antoja. Era y soy muy pequeña. No sabía lo que necesitaba y tu aire de niño casi independiente estaba ritándome que lo besara. Sigo creyendo en el amor. Que nunca es el eterno pero siempre un cariño anidado. No dejaré de decir que " una vez que quieres a alguien no dejas de quererlo nunca". Por más que duelan las traiciones, las aniquilaciones, la desilución de no haber sido, el cariño sigue vivo. Fuiste latinoamericano y me hubiera gustado que fueses del norte.
Yo estaba nerviosa y me gustaba tu amigo ( casi siempre me gustan primero los amigos). Giré la espalda y pregunté tu nombre, queriendo saber el de tu primer amigo. Le gusté a tu tercer amigo ( suelo gustarle a los terceros que no me interesan). Creo que fue escuchar tu voz, o tal vez la única manera que hay de decir "Flavio". Aún floto cuando la V cruza mis labios.
Corres, dicen los medios. Yo en retroceso. Ojalá llegué a tú momento, al nuestro. Cuando antes de ahogarme, en medio de la ola jalaste mi mano y me llevaste a flote. La sal no llego a la garganta gracias a ti. Te soñé cinco años. El bikiny naranja o el blanco con flores siguen prendados a tus dedos, a tus llamadas de tres horas desde otras provincias. La flor cuando mis pétalos se caían. Yo era aquella. Sigo creyendo que te voy a encontrar. Ahora tu eres corredor y yo actriz. Pero nos siguen gustando las salchichas y bailando con los pulgares hacia el cielo.
Regresamé.
Yo estaba nerviosa y me gustaba tu amigo ( casi siempre me gustan primero los amigos). Giré la espalda y pregunté tu nombre, queriendo saber el de tu primer amigo. Le gusté a tu tercer amigo ( suelo gustarle a los terceros que no me interesan). Creo que fue escuchar tu voz, o tal vez la única manera que hay de decir "Flavio". Aún floto cuando la V cruza mis labios.
Corres, dicen los medios. Yo en retroceso. Ojalá llegué a tú momento, al nuestro. Cuando antes de ahogarme, en medio de la ola jalaste mi mano y me llevaste a flote. La sal no llego a la garganta gracias a ti. Te soñé cinco años. El bikiny naranja o el blanco con flores siguen prendados a tus dedos, a tus llamadas de tres horas desde otras provincias. La flor cuando mis pétalos se caían. Yo era aquella. Sigo creyendo que te voy a encontrar. Ahora tu eres corredor y yo actriz. Pero nos siguen gustando las salchichas y bailando con los pulgares hacia el cielo.
Regresamé.
sábado, 29 de diciembre de 2007
f
Es hora. Dijeron que es hora. Como en la canción de la onda vaselina y en esa frase en mi móvil, cuando mi móvil era celular. "Los buenos guerreros se retiran a tiempo". Aquella vez que decidí dejar a alguien.
Entonces se acaba. Hay que dejar algunas guerras para concentrarse en otras. Saber reconocer la derrota, el tiempo pasado, o la llegada de alguien más. A veces son amigas. A veces soy yo.
Caminos libres. Dicen que cuando quieres ser libre tienes que dejar libre todo lo demas. Tienes que dejar. Habrá que ser congruentes. Unas cosas por otras, siempre digo yo. Tendré que apostar por las "otras".
No es nada. Quizás un dejo de tristeza. Un halo de lo que hubiera podido ser que ya nunca se sabrá. Unas ganas inmensas de haber sido sapo. Rana que se convirtiera en princesa. No princesa que volviera a ser renacuajo.
Hubiera querido abrazarme a un brazo. No querer moverme. Estar llena con el calor de un cuerpo. Hubiera querido no tener raíces de alas. Cuesta mucho hacerlas crecer, no pisarlas, mantenerlas en alto. Por eso, Sarita, sólo algunas podemos ser hadas. Porque tener alas duele el doble que tener manos y pies. Porque el que vuela vive cayendo para volver a levantarse en alto. Por eso, Sarita, ser hada no siempre es buena idea. Porque a veces las alas pesan y hacen imposible la factibilidad de un abrazo. Volar. El vuelo. ¿Lo vale todo el vuelo? Por eso, Sarita, para ser hada necesitas haber crecido mucho, haberte roto el corazón y haberlo remendado muchas veces. El corazón que esta compuesto de todo. Un corazón, Sarita, un corazón de hada. Un hada que acepta sus errores, que perdona, Sarita, que perdona. Una hada, Sarita, que vive por ver la sonrisa de un niño. Por hacer que toque la estrella de su anillo y pida un deseo.
Una hada, Sarita, una hada. Aunque suela asesinar. Una hada.
Entonces se acaba. Hay que dejar algunas guerras para concentrarse en otras. Saber reconocer la derrota, el tiempo pasado, o la llegada de alguien más. A veces son amigas. A veces soy yo.
Caminos libres. Dicen que cuando quieres ser libre tienes que dejar libre todo lo demas. Tienes que dejar. Habrá que ser congruentes. Unas cosas por otras, siempre digo yo. Tendré que apostar por las "otras".
No es nada. Quizás un dejo de tristeza. Un halo de lo que hubiera podido ser que ya nunca se sabrá. Unas ganas inmensas de haber sido sapo. Rana que se convirtiera en princesa. No princesa que volviera a ser renacuajo.
Hubiera querido abrazarme a un brazo. No querer moverme. Estar llena con el calor de un cuerpo. Hubiera querido no tener raíces de alas. Cuesta mucho hacerlas crecer, no pisarlas, mantenerlas en alto. Por eso, Sarita, sólo algunas podemos ser hadas. Porque tener alas duele el doble que tener manos y pies. Porque el que vuela vive cayendo para volver a levantarse en alto. Por eso, Sarita, ser hada no siempre es buena idea. Porque a veces las alas pesan y hacen imposible la factibilidad de un abrazo. Volar. El vuelo. ¿Lo vale todo el vuelo? Por eso, Sarita, para ser hada necesitas haber crecido mucho, haberte roto el corazón y haberlo remendado muchas veces. El corazón que esta compuesto de todo. Un corazón, Sarita, un corazón de hada. Un hada que acepta sus errores, que perdona, Sarita, que perdona. Una hada, Sarita, que vive por ver la sonrisa de un niño. Por hacer que toque la estrella de su anillo y pida un deseo.
Una hada, Sarita, una hada. Aunque suela asesinar. Una hada.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
- Entonces..¿ nunca usas tacones?
- Nop.
Miento. Uso tacones para las noches contigo. Para despertar a los vecinos. No puedo hablar. Hay un yunque en . garganta y la maromera chaparra que está de visita estas navidades. Habrá que volver a hacer migas con ella. Me gusta estar. De colores en las pieles. Güisqui por cervezas. Lo barato. No resulto tan ligera cuando hay sobre carga de emociones. Aunque pese 45 kilos.
Invierno, pijamas. Clown acabado y desconexión. Una lástima. Pero ya no me suda la nariz, ni me toca el sombrero cualquier chico de discoteca. Lo tengo yo. Aún tengo a Fausto entre los dedos y el réquiem del poder. Ni siquiera me he lavado el cabello.
Vodka disco! Del otro lado del sol. Un asiático con tres amaneceres nocturnos.
- Nop.
Miento. Uso tacones para las noches contigo. Para despertar a los vecinos. No puedo hablar. Hay un yunque en . garganta y la maromera chaparra que está de visita estas navidades. Habrá que volver a hacer migas con ella. Me gusta estar. De colores en las pieles. Güisqui por cervezas. Lo barato. No resulto tan ligera cuando hay sobre carga de emociones. Aunque pese 45 kilos.
Invierno, pijamas. Clown acabado y desconexión. Una lástima. Pero ya no me suda la nariz, ni me toca el sombrero cualquier chico de discoteca. Lo tengo yo. Aún tengo a Fausto entre los dedos y el réquiem del poder. Ni siquiera me he lavado el cabello.
Vodka disco! Del otro lado del sol. Un asiático con tres amaneceres nocturnos.
domingo, 23 de diciembre de 2007
porques
Eran sus ojos que decían lo que su boca no y lo que sus manos sólo por la noche. Antes de soñar. Entre abierta y dormida. Después, sola, escuchando a Marquez un imán en el estómago. Está el muro y la mayoría de "porque no". "Porque no", "Por qué sí". El peso entorpece la mirada y se vuelve imposible leer. No hay música qué bailar, sólo el calentador. Sigo con frío. Porque sí. Tocar la puerta. Porque no. Dos, cuatro, seis, vueltas en la cama. ¿por qué no? Sudor entre los pechos.
Entre sueños, uno, otro. La cama para tres. Vencen los "por qué no" que con el alcohol huyen. Son sustituidos por espadas en el vestido.
Es la boca, lo que sobresale. Aunque eran sus ojos los que decían lo que su boca no. Porque no. Los suyos y los mios. "Mira qué mexicana". Por ser algo.
Eran mis labios los que decían lo que mis piernas no. Aunque fuera al contrario. Porque no. Porque sí. Es la música, no son las cervezas, ni el alcohol. Son las letras; las de antes y las futuras. Eran otras y otros. Somos tantos. Porque sí. Hace frío. Dan las cuatro y mis piernas luchando con mi boca. Porque no.
Era su lengua la que decía lo que su corazón no. Co-ra-zón. Mucho sueño y remordimiento. Matanza. Ensangrentada del desamor. Sustituyendo con el oscuro de su lengua. Porque sí. No se logra. Sólo una sonrisa. Alguna risa. Porque sí. No hasta el corazón. Porque no. ¿Por qué no?! Piel de porcelana a las diez. Sin alcohol. Porque no.
"Por qué no te callas"
Entre sueños, uno, otro. La cama para tres. Vencen los "por qué no" que con el alcohol huyen. Son sustituidos por espadas en el vestido.
Es la boca, lo que sobresale. Aunque eran sus ojos los que decían lo que su boca no. Porque no. Los suyos y los mios. "Mira qué mexicana". Por ser algo.
Eran mis labios los que decían lo que mis piernas no. Aunque fuera al contrario. Porque no. Porque sí. Es la música, no son las cervezas, ni el alcohol. Son las letras; las de antes y las futuras. Eran otras y otros. Somos tantos. Porque sí. Hace frío. Dan las cuatro y mis piernas luchando con mi boca. Porque no.
Era su lengua la que decía lo que su corazón no. Co-ra-zón. Mucho sueño y remordimiento. Matanza. Ensangrentada del desamor. Sustituyendo con el oscuro de su lengua. Porque sí. No se logra. Sólo una sonrisa. Alguna risa. Porque sí. No hasta el corazón. Porque no. ¿Por qué no?! Piel de porcelana a las diez. Sin alcohol. Porque no.
"Por qué no te callas"
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