miércoles, 31 de octubre de 2018

Escorpio se llevó a Sixto


Escorpio se llevó a  Sixto o el sistema nos alejó de la muerte

 -Hermosa, Sixto amaneció medio enfermo. Lo voy a subir a la cama con nosotros un ratito. ¿Te molesta?
María José se había despertado en el amanecer. Su útero se había hecho presente durante el sueño. El dolor la despertó. Sabía que esta luna iba a venir complicada. Había hecho ceremonia de Yagué y los secretos que le habían sido revelados por la abuelita habían sido grandes tragos amargos y confusos, que todavía intentaba digerir, esa mezcla de amargura y amor que te trae la planta seguía atravesando su cuerpo. Llevaba 7 días de retraso.
“Cuando me llegue esta luna, se decía, todo va a ir saliendo de a poquito”.
-          ¿Qué le pasa?
 Contestó ella
-Ayer no quiso cenar y hoy no vino a buscarme cuando me levanté. Está tirado, con la mirada triste.
-Traélo.
Durante un rato estuvieron los tres acostados. María José sintió las punzadas del útero fuerte, se levantó, hizo un té de Gobernadora con Rosa mosqueta. Quería sentirse mejor y quería recordar la sensación que le daba la gobernadora cuando trabajaba con ella en la Patagonia. Quería juntar al norte con el sur.  Se acostó de nuevo, puso las piernas en alto. Y dejó salir unas cuantas lágrimas.
-          ¿Te duele mucho?
       Preguntó él.
-          Sí.
María José estaba aprendiendo a sentir el dolor. A no evadirlo, a no irse. A conectar con lo propio. Sabino se levantó a hacer unos mates. Ella y Sixto se quedaron en cama, abrazados.
-          No vayas hoy!
Gritó él desde la cocina
-          Quedáte acá. Te duele y tenés que descansar. Así te quedás con Sixto y los dos se apapachan.
María José asintió. Envió mensajes cancelando sus actividades y volvió a acariciar a Sixto.
-          Está caliente. Hay que llevarlo hoy al veterinario. Por cualquier cosa.
-          ¿Vos decís?
-          Sí.
-          Dale, en un ratito lo llevo.
La gobernadora y la rosa mosqueta hicieron su efecto. Ella se levantó, ya más sonriente, más tranquila, sabiendo que se quedaba en casa, que iba a descansar, que podía permitirse estar.
-          Voy contigo
Le dijo después del segundo mate.
-          ¿Te sentís mejor?
-          Sí, la gobernadora es mágica.
-          Acá no hay ese yuyo no?
-          No, sólo en mi tierra encontré.  La gobernadora, un nombre muy mexicano para una una planta del norte.  
Se hizo un silencio.
-          Me ducho y vamos.
Sixto seguía en la cama.  Sabino lo bajó con mucho cuidado y lo llevó al coche.
-          Vamos viejo, vamos viejo.
Escuchaba ella mientras él  convencía al perro de subir a la parte de atrás. Ella nunca lo había sacado, le habían dicho que se ponía intenso o agresivo y le daba miedo no poder controlarlo. Todavía recordaba el dolor en las rodillas de cuando había intentado detener al perro de Chavira y éste se la llevó puesta por toda la calle.  Ese día pudo llevarlo con la correa. Sixto caminaba tranquilo, contento.
-          Si se porta así no me daría miedo sacarlo. 
-          Está tranquilo hoy, debe ser por el dolor.
-          Tómame una foto con él.
Sabino le hizo un vídeo de cámara lenta porque no sabía usar bien el iphone y nunca se dio cuenta.
La veterinaria dijo que probablemente había comido un hueso, que sentía mucho dolor y que tal vez algo le obstruía. Había que regresar en la tarde para que le hagan la ecografía y análisis. Volvieron a casa,  ella buscó en youtube “música para sanar perros “ y encontró. Se la puso durante todo el día.  Yarela le mandó algunos mantras, que también puso, para que Sixto se mejorara, pero seguía ahí, tirado a sus pies bajo la mesa. Sin sus acostumbradas interrupciones. Sin lamerle las manos, patearle el celular, abrirle y cerrarle la puerta de la cocina constantemente.
Era la pelea diaria, a ella le daba frío, y le gustaba estar encerrada, el perro se ponía en dos patas, alzaba la patita y abría la puerta todo el día. Peleaban, ella le ponía llave, luego se la quitaba y así los días que ella pasaba tiempo en casa.
-¿cómo sigue?
Le escribió él por whatsapp.
-          Decaído. Te espero para llevarlo a la eco.
La nueva veterinaria habló de riñones poliquísticos, luego otros estudios, algo de la creatinina alta y al siguiente día Sixto ya estaba internado.  Por la noche, ella y él lloraron al volver a casa.
Cuando fue a visitarlo, se le partió el corazón.  Un cuartito de 2x2 , había 4 jaulas, en cada una un perrito distinto, conectado, con sueros, la mirada triste y alguno llorando. Ella nunca había tenido animales. Alguna vez cuidó a una gata, pero sólo por tres meses. Nunca había sido amante de ellos, de hecho no entendía ese amor. Los últimos años, su convivencia con Florencia la astróloga, la habían hecho entender un poco de ese amor. Entendió por qué Flor iba los fines de semana a un hospital de gatitos. Y le dieron ganas de… suficiente tenía con las personas.
Cuando el veterinario salió del cuarto de jaulas, ella silbó una canción, una de esas que le vienen de no sabe donde y le silbó a cada perro. A Sixto le cantó, pero él no la escuchaba. A Sabino sí, cuando escuchó la voz de Sabino, Sixto reaccionó.
El cáncer estaba avanzado. Los veterinarios hablaban de oncología, y de tratamientos largos y dolorosos.
-          Hay que sacarlo. No quiero que pase más días acá.  Que muera en casa.
Lo sacaron. Lo llevaron a casa y pasaron dos días haciendo rituales con él. Ella se convirtió en esa vieja bruja chamana que la habita, tirando hechizos, cantos, sahumos y masajes. Él mago blanco olvidadizo, le leyó cuentos, lo abrazó fuerte, lloró mucho con él. Ella intentaba abrir el canal, llenarlo de luz, escucharlo. Esencia de cannabis, le dieron, para que el dolor fuera menos fuerte.  Así juntos durmieron los tres en el jardín la primera noche y la segunda debajo de la mesa de la cocina.  El péndulo había fallado, ella no lograba acceder a sus visiones como solía hacerlo.
“Cuando es alguien así, tan cercano, no puedo “ Pensaba. “Nunca acompañé a nadie a morir”
  Él lloró mucho y ella lo amaba más cada vez que lo veía derramar una lágrima. Ella nunca vio, en casa, los hombres no lloraban, los hombres no se sensibilizaban. En casa no había animales.  Tuvieron largas charlas con Sixto, de reconciliación, de perdón, de agradecimiento. Pero él no se iba.  No comía, no bebía, no caminaba, no lloraba.
-          Siente nuestra angustia y no se quiere ir.
Al tercer día llamaron a un veterinario para que viniera a casa. Ella, hiperactiva y ácida, conectó con su luna taurina, o con su venus en piscis, o lo que fuera, y durante dos horas  se la pasó cepillándolo, cortándole las barbas llenas de baba que se le habían hecho desde el dolor.  
-          Te estoy preparando para que llegues guapo al otro lado.
Le susurró.
El veterinario llegó y él volvió del trabajo.
-          Hay que anestesiarlo para que no le duela. Para que esté dormido.
Les decía el extraño.
Él lo agarró de la cabeza, mirándolo a los ojos, teniendo los últimos diálogos de miradas. Ella con las manos en su columna intentaba mandar amor.
Dejo
De
Respirar
-          Ya está.
Dijo el extraño.
Ahí, ella lloró. Se abrazó a sus rodillas y soltó unas cuantas bolsas de agua salada que tenía atoradas.
Él despidió al veterinario. Se abrazaron. Fumaron juntos. Ella entró en trance. Así le pasaba. Cuando las ceremonias de Yagué eran cercanas, las plantas sagradas se conectaban en su cuerpo. El bufo y el yague se activaron. Y ahí, abajo del limonero, al lado de Sixto se tiró, con los brazos abiertos a llorar y a recordar, su memoria, la de Sixto, la de la casa, la de sus ancestras  y la de la tierra.
Sabino, instantáneamente, con su hermosa luna en acuario, se puso a cavar, debajo del árbol de Noche buena.
“El limonero brilla porque  la noche buena lo irradia, la noche buena brilla por el limonero, son como nosotros. Mi ascendente leonino brilla gracias al reflejo de tu sol leonino…”
Cosas así decía ella en voz baja. Cuando entra en trances, él sabe, ella ve, escucha, siente.  Después de un rato, con mucho cuidado y trabajo se levantó.
-          A las brujas nos quemaban porque no producimos. No podemos producir la materia que el capitalismo necesita. Siento que viajé muy lejos.  ¿Te ayudo?
Sabino ya había cavado un hoyo, lo suficientemente grande como para que Sixto entrara.
-Pasá los últimos detalles con la palita chiquita.
Cuando ella se arrodilló en la tierra, encontró un ajito chiquito, fruto del ajo que había sembrado meses atrás en su sanación uterina. Sonrió.
Juntos cargaron a Sixto al hoyo.
 Trajeron las bolsas de flores. 
Sobre el cuerpo:
Humo de tabaco sagrado para iniciar la ceremonia y abrir el nuevo portal
Una cama de lavanda,  para aliviar el dolor, para que transmutes placenteramente hacia tu nuevo camino.
Una cama de manzanilla, para que te de calor, que te ilumine el sendero,  que calme los nervios
Una cama de menta, para darle sentido al camino, para refrescar el viaje, para alivianar la travesía.
Unos buches de mezcal escupidos por él y por ella, para dar fuerza y valor
Una cama de tierra para asentar la perdida.
Un rocío de semillas de caléndula, para que tu muerte sea la siembra de vida nueva y sanadora
Un hueso de aguacate, para que el camino sea suave y dulce, fácil de atravesar.
Él le tiró unas flores del amor, para que lo recuerde, nomás
Ella unas de sanación, para que la perdone, capaz
Entre los dos terminaron de enterrar.
-          Falta algo,
Dijo ella
Fue a su altar sagrado,  y de una cajita muy pequeña sacó una telita envuelta en un listón, la abrió, y sobre la tierra esparció unas semillas.
-          Me las dieron hace un año, en un aquelarre. No sé que son.
Volvieron a llorar. Tomaron un vaso de cerveza. Él se fue a escribir y ella escuchó la voz de una viejita de dos trenzas que la ponía a cocinar.
“Después de una batalla así, hay que comer fuerte, para que el estómago trabaje y la mente descanse”
- Cocinó unas tortillas con tocino, picante y queso.
Comieron del mismo plato  y se fueron a la cama.
-Tenemos 15 minutos de sueño antes de ir a trabajar.
Ella lo re pensó. Se levantó, abrió el agua caliente de la bañera. Roció Laurel, romero, lavanda y manzanilla. Esperó a que la bañera se llenara un poco. Luego fue a despertarlo, pensó que él no iba a querer, que preferiría dormir.  Con un par de besos le abrió los ojos
-          ¿Un baño de flores?
Juntos, se metieron, y soltaron un suspiro de alivio grande.
“El sistema nos alejó del proceso de muerte, que es el proceso de vida. Tal vez, si hubiera hecho esto con mi hermana, podría haberlo procesado mejor, no que de pronto, era sólo una loza de mármol, y nunca más su cuerpo… bueno, la muerte llega como tiene que llegar” Pensó ella en voz alta. “También fue bajo un sol escorpiano, que mi hermana se fue” Él cerraba los ojos.
Cuando salieron, se acostaron en la cama  y con una energía que venía de sabe dónde, hicieron el amor. Volvieron a suspirar.
-          Vamos a estar bien
Dijo alguno de los dos.
Se vistieron, emprendieron autopista en autobús, porque el coche, también se había roto.
Él  a dar teatro, ella a hacer cine.
Porque sí, porque sólo el arte, nos libera del dolor.
Parece que pensaban.
31/10/2018












jueves, 20 de julio de 2017

El mundo debería de congelarse cada vez que desaparecen a una mujer

A mi hermana elegida:

Pequeña migrante de mierda, hoy viví una de las experiencias más fuertes que he vivido y no he dejado de pensarte y de necesitar apretar tu mano por unos momentos. Esta mañana, llegué a abrir la oficina a las 7:50 am, a esa hora no hay nadie. A eso de las 8 apareció una de las chicas que hace la limpieza,
-Majo, hoy Bety está mal.
-¿Se enfermó?
- no, le robaron a la sobrina.

Bety es una migrante boliviana de cuarenta y pico años, vive en una de las villas (acá le llaman villas a los barrios bajos) de la ciudad, justo la villa a la que voy los sábados a hacer teatro comunitario. Alguna vez me la encontré en el camión yendo para allá, ella iba con su hijo mayor, tiene 3 hijos, y a partir de ahí pegamos buena onda. Limpia la oficina todos los días y siempre estoy jodiéndola con mi humor negro por ser boliviana y explotada en un país extranjero, ella me las revira igual por ser mexicana acomodada y narcotraficante. Acá en las compus nos quitaron las bocinas y las páginas para escuchar música, pero a la hora que Bety llega no hay nadie, así que yo le pongo canciones desde mi celular, le pongo la de Rata de dos patas, la del borracho panzón, y cosas así. Bety habla y ríe un montón y bueno, ya sabes que a mi no se me da nada mal el asunto. Cuando se va de vacaciones me manda mensajes a las 8 am a ver si ya pasaron a limpiar y a seguir controlando la oficina desde casa. Nos llevamos muy bien.

Escuché su voz en el pasillo y salí.
Bety me abrazó llorando,
- Ya la vamos a encontrar, le dije, confía en mi.

Ella no paraba de llorar y yo, ya sabes cómo soy, en esos momentos me cierro, y no siento, no siento nada, sólo empiezo a buscar soluciones. Mandé whatsapps a la gente de la escuela de teatro político, es irónico ¿no? Trabajar en gobierno, y ante una desaparición buscar ayuda primero en un movimiento político independiente antes que en el gobierno. La gente de la escuela me contactó con Mujeres En Lucha, que es un grupo q forma parte del Movimiento Dignidad (del que surge la escuela). Cuando llamé a una de las chicas de MEL, la estaba despertando. Algunas veces he escuchado hablar de ella, cuentan historias de cómo a las 4 am se levanta de la cama por una llamada, para ir a buscar a alguna chica desaparecida.
- Ya estamos desde ayer con su búsqueda, Majo, me dijo semi dormida.
Y me sentí mal de haberla despertado porque recién ayer había aparecido Erika, otra desaparecida y seguro no había dormido mucho en estos días. ¿Qué puedo hacer? ¿En qué puedo ayudar? Porque yo sólo se hacer teatro (como Piscator en la guerra), me dio algunos tips y nos despedimos. Colgué pensando que era espantoso y hermoso eso. Es hermoso que haya un grupo de mujeres organizadas que se dediquen a buscar a todas aquellas que desaparecen, y luego pensé en lo horrible que es eso mismo.
Bety se regresó a casa, porque no hay quien trabaje con tanta angustia en el cuerpo. Un par de horas más tarde ya muchas personas del ministerio estaban haciendo y moviendo desde donde sabían contactos, llamadas, difusión, porque Bety es muy querida acá.

Cuando salí de trabajar, me fui a la villa. Se había organizado el corte de una calle. Al llegar no estaba Bety, sólo conocía a una de las chicas de MEL, por las marchas y los encuentros de mujeres, pero no me sabía el nombre, pedí una de las imágenes de la niña
y cerré la calle con el resto del grupo. Me llamó mi maestro de teatro comunitario, al que le había pedido ayuda por la mañana, él lleva mucho tiempo trabajando en ese barrio y en el movimiento,
- ¿Cómo está todo?
- Somos muy pocos… yo no se si…
- Tranquila, a mi también me ponen mal estas cosas, pero no debes de perder la claridad.

Le agradecí y colgué. Ahí fue cuando más te pensé. He ido a varias manifestaciones, marchas y reuniones por mujeres desaparecidas, reclamando, analizando, cuestionando, exigiendo. Nunca me había tocado estar tan cerca de una de las familias, saber que es el corazón de mi amiga el que se está destrozando, y de su mamá y de sus hijos.
Así, de frente a los coches, en medio de una calle, de un país no mío, de una ciudad no mía, de un barrio no mío, de una familia no mía. Pensaba en nosotras en D.F haciendo la obra sobre las desaparecidas de Ciudad Juarez y me acordaba de ti queriendo ir a allá, a conocer esa ciudad, y en mi diciéndote que no estaba preparada, que yo no quería ir a allá, que mi manera de luchar era desde ahí, desde D.F, difundiendo las historias en espacios públicos en forma de teatro. Y pensaba en lo valiente que eras tú para querer ir, pero claro, tú eras extranjera, como yo acá y no se si eso tenga que ver. Ahí, de pie frente al semáforo la familia comenzó a gritar y a aplaudir, reclamando la aparición inmediata, a mi, de golpe, se me vinieron todas las imágenes que encontramos cuando nos pusimos a investigar, y los poemas, y los testimonios, y las fotos, y las películas, y me quedé muda de dolor, me preguntaba qué carajos le estarían haciendo a esa niña si servía de algo que nosotras estuviéramos haciendo esto, pero sobretodo me decía:

EL MUNDO DEBERÍA CONGELARSE CADA VEZ QUE DESAPARECEN A UNA MUJER.

Pero lo único congelado era yo, y mis cuerdas vocales q no podían decir la consigna, ni las manos que lo único q podían era sostener la foto de la niña. No había pasado ni media hora cuando apareció. Sí, sí, así como lo lees, venía de la calle de arriba, Curapaligüe, llorando abrazó a su mamá. Yo no entendía, tú me entiendes quilla? lo que es para alguien como yo, ver eso sucediendo? Miraba a las demás personas para comprobar si era cierto lo que estaba viviendo. La gente empezaba a decir cosas, y yo estaba… estoy totalmente shockeada. La niña había aparecido ahí, en medio de la manifestación, casi no podía hablar. Algo alcancé a oír de que se la habían llevado dos personas pero la voz se le iba y éramos tantos ahí a su alrededor. Bety no había llegado, estaba abrigando a sus hijitos para ir a buscar a la prima. La llamé.

- Apareció , Bety
- Sí Majito, ya voy para allá
- ¿Me escuchaste? Tu sobrina apareció, está acá
- ¡Me jodes!
- No, no, corre.

Bety apareció a los 5 minutos, con una niña como de 7 años y uno de 2, corriendo detrás de ella. La vi abrazar a su mamá, a su hijo mayor, a la nena desaparecida y al resto de la familia. A la niña se la llevaron a casa a descansar. Yo tenía ensayo, ensayo sobre una obra en la que las mujeres son juzgadas injustamente, en la que buscamos la igualdad y la justicia, falté, falté para irme con Bety y sus hijos a su casa. Bety hizo un
mate con hojas de coca y nos pusimos a jugar a las cartas, eran unas cartas de campanita y otras haditas. Haditas que aparecen y desaparecen.

Todavía no puedo llorar

Carta a Irene Repeto

domingo, 28 de mayo de 2017

Fernandez-Muro


Hace casi 10 años mi hermana pequeña (Pikito), un amigo exescritor y yo caminábamos por las calles de Madrid, íbamos por a estación del metro Tribunal. Yo solía salir mucho de fiesta por Malasaña y me sabía de memoria los rinconcitos de cafés y bares de la zona. Estaba mostrándole mi vida madrileña al amigo el ex escritor que estaba de visita por unos días que se convirtieron en meses, pero bueno, eso no tiene nada que ver acá. De pronto nos cruzamos con un par de chicos, uno se me quedó mirando y yo a él.

-Hola

me dijo

- Se que te conozco pero no sé de dónde.

le dije

- Me pasa lo mismo.
- Tú qué haces?
- Soy arquitecto
- uy no, yo soy actriz. No tengo amigos arquitectos.

Hasta ese momento no tenía.

-mmm ¿de casa de los italianos?
- sí, hace poco fui a una fiesta de italianos.
- Arquitectos?
- No, no.
- Bueno pues a lo mejor sólo nos conocemos de estas calles. Yo sé que te he visto acá por las noches.
- (sonreí) seguro, eso debe ser. La reina de Malasaña, me dicen mis amigos. Bueno, sigo camino que estoy dando un tour.
-Mucho gusto. Igual

Seguí camino con Pikito y el exescritor, que no pararon de hacerme burla de mi encuentro inesperado.
Una semana después vino Pikito y me dijo:

- Migo, ¿te acuerdas el wey que Wino (mi otra hermana) te quiere presentar?
- Sí
- ¿Adivina quién es?  el que te encontraste el otro día en Malasaña. Me acaba de enseñar una foto.

Días después nos presentaban en una galería.

- Ya sé de qué te conozco.
Me dijo
- De qué?
- Una vez llegaste a una fiesta de argentinos. Ibas sola. Creo que salías con uno de ellos.
- Sí, sí. No salía con él, los había conocido la noche anterior en un bar.
- Bueno estabas con él. Salimos todos juntos por Malasaña. Tú cantabas por las calles. Te pusiste una gorra para atrás y cantabas y bailabas el tema del príncipe del rap.
- Ya me acordé. Sí , esa soy yo.
- Me acuerdo que llevabas una botella de dos litros de calimocho, en un envase de coca cola y la venías tomando en el buho.

Todo eso era yo. Nos echamos unas risas y seguimos la fiesta. nos gustaba jugar a ser los protagonistas de musicales y subirnos en las mesas a cantar  y a bailar.  A partir de ahí comenzamos a chatear todo el tiempo. No había smartphones, o mínimo no accesibles a nosotres.

Una vez:

- Estás?
- Sí
- Estoy leyendo un libro. 3 de los personajes llevan tu apellido.
- ¿Almudena Grandes?
- Sí
- Ah es que fue novia de mi tío.

Otra vez

- vengo de una obra terrible
- ¿cual?
Le digo el nombre (ya se me olvidó)
- ¿era muy mala?
- sí, sólo había una buena actriz
- ¿No sería la señora mayor?
- Sí, esa.
- Mira el nombre. Es mi tía

Otra vez

- Amo a mi maestro de expresión corporal. Es un hombre mayor que es mágico. Te da imágenes dibujadas y con eso vas creando los movimientos que te genera, y toca el tambor mientras bailas.
-¿ No será uno que era profesor de Miguel Bosé y de sus hermanas no?
- Sí, Arnold. Lo conoces?
- Fue profe de mi madre y mis tías. Hablaban mucho de él.

Yo, como siempre comencé a pensar que todo eran señales. Menos de un mes después de conocernos ya éramos novios. Me contó de su familia, que eran todos argentinos, y él tenía mucho de latinoamericano, por eso nos entendíamos tan bien. Sus abuelos habían sido pintores y su padre también era artista. Una vez me llevó a conocer a sus papás.

- Desde ya te digo que mi padre es un personaje

El padre me abrió la puerta con los pelos parados y haciendo gran alarde de por fin conocer a la mexicana. Me dieron un recorrido por la casa que estaba llena de obras que te partían la cabeza. Charlé un buen rato con los tres. La mamá me contaba de cómo había sido alumna de mi maestro hacía como veinte años y de la magia que también le había dejado a ella.  Recuerdo mucho ese día porque el padre me preguntó:

-¿ y qué drogas consumes?
- no, ninguna.
En esa época no consumía nada
- ¿pero cómo vas a ser artista y no consumir nada?
- Papá! ya te dije que no a todos nos gustan las drogas.
- Yo siempre le digo a Mateo que tiene que probar los ácidos. Si no los prueba no ha visto nada.

A mi esa frase se me quedó instalada en los huesos. Claro, viniendo de mi pequeño huevo queretano, no podía concebir que un papá dijera tal calamidad.

A Mateo le gustaba mucho la foto, la música y la pintura. Hablaba siempre de sus abuelos pintores y de las piezas que hacía su papá. Conocimos a Javier Krahe una noche en la que Mateo se emborrachó rápido y a mi me dio vergüenza.
Mateo y yo duramos juntos como un mes. Yo era una chica muy triste y él no.  Como me pasaba con todo en esa época tenía flashes fugaces de enamoramiento y luego, un día, me encontraba sentada al lado de alguien y me preguntaba "¿quién carajos es esta persona?".  Y ahí, salía huyendo a toda velocidad. Él comprendió, y yo también,  Durante unos meses no nos vimos, pero luego nos volvimos a encontrar y fuimos grandes amigos, incluso vivió a mi lado  mi etapa lésbica. Me decía

- Ahora que eres lesbiana, mis papás quieren que estés con mi hermana.  Quieren que esté con una lesbiana linda.

y nos reíamos. Después dejamos de vernos, no por nada en especial, simplemente cada uno andaba en la suya. Y alguna que otra historia entre cruzada. Ahora Mateo vive en Nueva York, con una chica (hasta donde se) hermosa y que es la gran musa de sus creaciones. Sé por sus posts y los likes que compartimos que estamos en la misma lucha y en búsquedas muy parecidas, políticas, sociales y artísticas.

Ahora estoy en Argentina, la tierra de su familia. Ya desde entonces algo me conectaba con este país. Ayer me tocó trabajar  en la feria de arteBA, increíblemente exponían las pinturas de sus abuelos. Me quedé un buen rato frente a la pintura de su abuelo, mirando el nombre abajo Fernandez-Muro y recordé el libro de Almudena y de ahí toda esta historia. Es una pintura oscura con un toque de... no sé, tiene algo, un punto que te hace adentrarte en la posibilidad de miles de dimensiones, y recordé a su papá diciendo
"tienen que probar los ácidos"
Luego miré las de su abuela, Sarah Grilo, y había una, que decía Mujer, me encontré una vez más con toda este poder femenino y feminista que hay acá. Cerré los ojos ,y traté de imaginar a ese par de artistas argentinos, en esa época y todas las posibles conexiones que hay entre ellos y yo, y de todo lo que tuvo que pasar para que un 27 de mayo de 2017 a las 20 horas yo pudiera estar frente a su obra y sentir-pensar todo lo que estaba atravesando.




viernes, 27 de enero de 2017

Y me acordé

Y me acordé.

Ayer salí de trabajar encabronada. Estaba adentro viste? Cuando toda la sangre te está hirviendo, cuando no te soportas a ti misma , cuando no quieres hablar con nadie, cuando no quieres ver a nadie. 
Decidí, como siempre, caminar. Que al parecer es lo único que se hacer, caminar, caminar, caminar. 
Llegué al Congreso y me senté en la plaza a leer el teatro de Roberto Artl en voz alta. Tal vez, gritando su obra, gritando a sus fantasmas, se irían los míos. Entonces vi las palomas del congreso.  Y me acordé, 
Me acordé de ti y de la fobia que les tenías a las palomas. Me acordé de ti diciendo:

¡Malditas ratas de iglesia emplumadas!  ¿cómo puedes quererlas?

Acá las palomas son irreverentes, como los argentinos.  Acá las no sólo están afuera de las iglesias. Acá están afuera de del congreso, acá vuelan por las aceras, acá se suben a tu mesa mientras estas tomando una cerveza y se comen tus cacahuates. Acá las palomas te chocan a media calle y te interrumpen la caminata. Acá las palomas son como los argentinos.  Y me acordé, 
Me acordé de ti, sentada en el parque mirando El congreso, y me acordé de cuando decíamos que tú ibas a leer mis cartas sentado en algún banco, en algún parque, en algúna época de Praga. Ibas a leer las cartas que yo, siendo la esposa de mi mejor amigo, te iba a escribir. Y me acordé, 
¿sabes? de lo lejos que estás tú de Praga y de lo lejos que estoy yo de haberme casado con alguno de mis mejores amigos...aunque en el fondo estoy casada con todos.  Entonces dejé de leer a Roberto Artl, porque sus fantasmas no eran los míos, porque en mi imaginario no hay un jorobado, ni una prostituta, ni una coja, ni un verdugo. En mi imaginario está mi pasado.
Frente al congreso hay un cine. Gaumont se llama. Es una especie de cineteca, más parecida a esa de Madrid que a la de México. Más parecida a la de Madrid porque es pequeña, pero menos linda, menos parecida a la de México porque no tiene tanta parafernalia para blofear. 
Compré mi boleto y entré a ver El Invierno.  Una película de acá. Acá es verano, pero esa hora con treinta minutos ha sido el invierno más largo que he vivido. No entiendo a esos cineastas que se clavan 20 minutos sobre la imagen de un mismo paisaje. Yo no pagué para ver una foto, pagué para vivir una historia, una cualquiera, una historia de otro, no para contemplar la nieve y volver a pensar en la mía.  A mi lado había un hipster que no paraba de moverse, me miraba cada vez que cambiaba de posición. Claro, ayer yo iba más que hipster, con esos vestiditos, ya sabes, de niña de orfanatorio que me gusta usar de vez en cuando y pensaba, mientras él me miraba que a mis 30 años no debería de vestirme como niña de orfanato, a mis treinta años no debería de hacer tantas cosas que sigo haciendo.  Me daba frío en las piernas y las imágenes de la nieve no me ayudaban. 
Salí del cine y pasé a comprar una serie de luces, viste? Viste que sigo obsesionada con las luces? Viste que no importa cuantas luces, cuántos focos, cuántas bombillas compre, todos se me vuelven a fundir. Entonces paso semanas, o meses enojada porque se me fundió ese foco, o esa serie de luces  y me quedo a oscuras. Hasta que me vuelvo a topar con un Chino barato y no soporto la tentación de comprarlos de nuevo.  Esta vez compré farolitos blancos.  Y me acordé,
me acordé de esa cama, mitad cuna mitad cama que tenía. La que me ayudaste a adornar, en la que puse farolitos rojos y rosas y naranjas, te acuerdas?. Esa cama que perdí, esa cama que  como  en muchas otras mudanzas, también abandoné en otra ciudad. Una cama más que pagué para abandonar.  Y me acordé. 
El invierno me dio un hambre insaciable, el invierno o mi síndrome premenstrual. Lo único que quería era un pescado y un vino. Sí, como cuando estoy de vacaciones, como cuando me voy sola a esos pueblitos con río o mar.  Pero no estoy de vacaciones. Acá ya tengo una vida, acá esta es mi vida. Y me acordé
Me acordé que he tenido tantas vidas que vivo eternamente de vacaciones, eternamente en el viaje. 
En el trayecto a casa me metí a facebook. Los posts de Trump, los posts de feminismo, los posts de feminicidio. Sentí el muro, lo sentí en mis ojos, y en mis dedos y en mi pecho. Puse Spootify, me saltó una nueva playlist Latin Divas, por curiosa le di play.  ¿Qué clase de retrasado mental puede poner en la misma playlist, una al lado de la otra, a Chavela Vargas y a Belinda? Me enojé más, bueno, no sé si más, cuándo se mide el enojo, dónde se mide el enojo. No podía creer que alguien pudiera hacer ese tipo de mezcla, ¿quién hace esas playlists? ¿dónde está su gusto? dónde está su oído, cómo carajos puedes ponerlas en la misma lista? Y me acordé.  Me acordé que yo transito de Belinda a Chavela Vargas en un instante, de adolescete pelotuda a alma vieja y decrépita en un instante.  Cada vez tenía más frío en las piernas, se me inflamaba el colon, o el útero, o no sé. Confundo mis órganos. 
Llegué a casa.  Sonó whatsapp, y era uno de los mejores amigos viste? uno de esos con los que nunca me voy a casar porque ya estamos casados. "Tu eres la esposa de todos" dijo uno que te cae mal .  Me dijo de vernos a traves de las pantallas, coloqué mi serie de luces nuevas,  y contesté la videollamada.  Le dije que extrañaba tocar sus cachetes y que me diera masaje en los pies, y chingos de mariguana y comida de la que aprende a hacer por youtube cuando está pacheco. Me preguntó por ti, y yo le hablé de tu instagram. Luego me propuso vivir juntos, en un cerro, y abrir una escuela para los niños del pueblo, y yo no paré de reír y comer salsaguetis hasta que llegó su novia, me saludó por la pantalla y me despedí. 
Luego,
volví a escribir. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

ella se va

Ese día ella despertó con la certeza de que  nada podía ser igual.
Sabía lo que iba a pasar y sabía que pasaría porque ella lo deseaba, porque algo en ella, sabe, la loba que estaba arañando para despertar, estaba urgida de salir a los campos, de abandonar lo viejo, lo ya hecho, lo acostumbrado.
Se duchó, se miró al espejo y  con mucho cuidado y lentamente se peino, con todo el amor que le podía dar a su cabellera.
Tocaba su pelo con una mezcla de ilusión y nostalgia, porque sabía que esa iba a ser la última vez que lo tocara, la última vez en mucho tiempo que se peinara, que viera ese reflejo frente al espejo.
Un pequeño homenaje para la compañía que habitaba en su cabeza desde hacía tanto tiempo, y que aunque varias veces le hubiera dado formas y colores distintos, seguía siendo el mismo.

"Cortar de raíz" escuchaba en su cabeza, y al tiempo se iba despidiendo del olor de las canastas de ese baño.

Se puso un vestido largo, negro, strapless. Se preguntó si quizá era demasiado, pero la respuesta fue un intenso

"No, hoy es noche de muertos y una gran parte de ti va a morir, ríndele homenaje a tu muerte"

Tras este pensamiento, o esa voz que le susurraba fuerza al oído, su tesitura muscular cambió,  transformó la nostalgia en coraje y  se maquilló con el debido respeto, como una buena bruja contemporánea, porque ya a esta altura, nada era demasiado. Se puso unos tacones altos, se sirvió un mezcal y esperó pacientemente en el balcón. Cuando el Lord Inglés pasó por ella le preguntó:

¿Tanto?
 Y más.

El Lord la llevó a un supermercado, la gente la miraba al pasar por los pasillos, pero en tiempos de muertos cualquier duda se justifica tras unos segundos. Compró 70 cervezas de distintas marcas, 2 botellas de Gin, 2 de Tequila y una de mezcal y lo subieron al coche.
Llegaron a un departamento prestado , con algunos asientos de terciopelo, el espejo de casi 3 metros con el marco dorado y supo que ese era el lugar.
Sus allegados y allegadas fueron llegando de apoquito, algunos con disfraces, otros no, Todos con la misma duda:
¿Lo vas a hacer?
A lo que ella contestaba con un trago de mezcal, para el preguntón y  otro para ella. Llegaron su amigo y su amiga cineastas, acomodaron el espacio, porque esto tenía que ser grabado.
Antes del momento ella se dejó cargar de brazos en brazos hasta que llegó a la silla.
Carlitos ya había preparado los utensilios, la máquina, la espuma, el agua.
Ella pegó un fuerte grito.
¡Vamos a empezar, estén de acuerdo o no con lo que voy a hacer los necesito aquí y necesito que lo hagan conmigo así que vengan!
 Aproximadamente 60 personas la rodearon.

Con los nervios, la fuerza y el intento de glamour que la sacudían se sentó. Miró a la cámara y dijo.
Venga.
Su pupila más allegada gritó a lo lejos
¡No lo hagas, no te vayas, soñé que no volvías!
Ella pensó que la pupila era una dramática, no sabía que no se equivocaba.
Uno a uno fueron pasando los y las invitadas y con la maquinita le fueron arancando un trozo de pelo, ella sonreía, temblaba, reía a carcajadas. La consigna era darle un deseo y luego llevarse un trozo de su cabello, podado por ellos mismos. La ayudaron su hermana, su hermano, sus primas, amigos y amigas de otras ciudades, alumnos  y alumnas de diferentes talleres, cuando el último de sus amantes se acercó la miró tembloroso
Llévate lo tuyo.
Así se lo soltó, sin registrar cómo y porqué se lo decía. A medio camino alguno le dijo
¡Para ahí, estás a tiempo!
Pero ella no sabía parar. Nunca había sabido.
Hubo doble o triple vuelta hasta que terminaron. Después Carlitos se acercó y con todo el amor hacia ella que lo caracterizaba le llenó la cabeza de crema, le dio un beso en la mejilla y soltó
Ahora vamos a dejarlo bonito.
¡No, ya no, déjalo así!
Ella miró a Carlitos y asintió. Carlitos tomó la cuchilla y fue rasurando delicadamente zona por zona, hasta que quedara sólo un huevito blanco.

Cuando Carlitos terminó, Ella se levantó, cruzó la sala, llena de gente, sin escuchar sus voces se acercó al espejo, al grande y comenzó a conocerse.

Alguien desde atrás, mientras le tomaba una foto le susurró,

No era necesario, con irte bastaba.
Para tí no , para mi si.

Y ahí arrancó el viaje.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Si estuvieras

Si estuvieras

Hoy me hubiera despertado y te hubiera dado un par de besos en los párpados. Me hubiera quitado la parte de arriba de la pijama y me hubiera abrazado a tu espalda, así, sintiendo el subir y bajar de tus costillas. Si estuvieras,  después de acariciarte la nuca y succionarte la parte de atrás de las orejas te hubiera dicho al oído que te ducharas conmigo. Te habría invitado a desayunar y hubiéramos tomado un café con leche juntos. Si estuvieras sabrías que hoy me va a bajar la regla y que estoy más sensible que otros días, sabrías que si me siento frente a la ventana a tomarme el café escuchando Amiina es porque quiero llorar, así sin saber porqué. Si estuvieras no te asustaría que hubiera días así. No tendría que fingir que no me pasa nada, o que se me va a pasar rápido, sabrías que es luna llena y que esa es mi luna que  se acerca y que siempre hay una pequeña guerra entre ella y yo, una guerra de amigas, hasta que yo dejo salir todo lo que me habita y ella se lo lleva. Si estuvieras te sentarías a mi lado a mirar la ventana mientras lloro mis lágrimas caen forzadas por la gravedad. Yo te daría la mano cuando empezara el tema de Hilli y tú sacarías tu libro de cuentos infantiles. Si estuvieras te daría un abrazo fuerte antes de irme a teatro comunitario. Me dirías

¿Hoy también vas a poner el cuerpo?

Hoy más que nunca

Te contestaría

Si estuvieras me darías un libro nuevo para el camino a Bajo Flores

No se si hoy lo pueda leer

Tal vez no, pero lo vas a abrir y eso te hará feliz

¿Feliz?

Bueno, contenta

Yo sonreriría, cerraría la puerta y tomaría un autobus con las manos en el vientre bajo para proteger a mi útero del caos del día.

Si estuvieras yo no estaría escribiendo esto.

jueves, 8 de septiembre de 2016

8 de septiembre de 2016

Hoy lloré de rabia y frustración 

A los niños y grandes  del presente y del futuro

Hoy lloré de rabia y frustración. A mi me molestan los días "de", día de la madre, día del padre, día del niño, día de la mujer, día del abuelo, día del abogado, día de... me hace pensar que nuestra vida es tan vacía que tenemos que buscarle un título a cada día para tener algo que festejar. Cuando es el día del orgullo gay la gente cambia sus fotos de perfil de facebook y las pone de colores, a mi me suele parecer ridículo, este año pensaba "ay por favor, ya no es necesario, homosexuales, heterosexuales, bisexuales, transgénero, pansexuales  y demás ya convivimos todos los días, esa lucha ya acabó y ya fue ganada, he estado en más de una marcha del día del orgullo y ya todo está bastante integrado..." qué ignorante e ilusa fui. 

Días atrás leí que en México (de momento no vivo allí) se hacía una marcha en contra de legalizar el matrimonio gay y la adopción de niños por parte de las parejas homosexuales. Yo no lo pude creer, 2016 la gente saliendo a las calles a gritar que los demás no deben de tener los mismos derechos y libertades que ellos mismos.  Yo no creo en el matrimonio y no quiero tener hijos, me resulta incluso raro que la gente se siga casando, o que luche por poder casarse, pero me resultaba indignante que alguien saliera a la calle a gritar que otro no podía hacer lo mismo que él. Así que postié que me parecía arcaico y que no podía creer siquiera que se planteara el tema.Supuse (no se por qué) que mis amigos pensaban igual que yo. Me llevé una enorme sorpresa al darme cuenta de que había gente defendiendo esa manifestación, gente, a la que quiero y estimo, gente con la que tengo una hermosa relación desde los 13 años. Surgieron las discusiones en las redes, en mi facebook y en los grupos de whatsapp. Hubo argumentos como "están enfermos" ,"tienen fallas genéticas", "son anormales", "sus hijos van a crecer con ese mismo problema" , "el día de mañana van a querer coger con animales públicamente", "tú no puedes opinar porque no tienes hijos",etc, etc, etc.  A mi a veces se me bloquea la palabra, cuando me encuentro con conflictos así, conflictos que yo creía arcaicos y de otras generaciones me encuentro sin manera alguna de articular mis argumentos, mis puntos de vista. Hablamos del concepto familia, de cuándo fue inventado y a favor de qué o quien, de las instituciones, de la iglesia, del gobierno. Era inútil, días antes alguno de mis conocidos había dicho que él respetaba a la figura presidencial sólamente por su embestidura y por ser una institución, esa respuesta me había dejado sin habla, trabada de rabia. 
La gente a mi alrededor me decía "no discutas con ellos, no tiene sentido" "¿cómo es que te relacionas con gente así" "bloquealos" "sacalos de tu vida".  Y no, no puedo.  
Soy artista, me dedico al teatro, creo en el diálogo, creo en la discusión, creo en la construcción a partir de las diferencias de los unos con los otros. Creo, mínimo hasta ahora, que el conflicto no se resuelve evadiéndolo o sacándolo de tu vida. El conflicto se resuelve enfrentándolo desmenusándolo, escuchándolo.  Creo que uno de los prinicpales problemas de muchos países como México, es el silencio, el miedo a la discusión, el miedo al enfrentamiento, el miedo a pelear por nuestras propias batallas. Preferimos no discutir entre amigos, no decir nuestras opiniones ni puntos de vista, no debatir "mejor vámonos a chupar y todos tan contentos, todos amigos de todos". Amo a estas personas y por eso quiero que escucharlos y que me escuchen. No siempre lo hago de la mejor manera, no. A veces me encabrono, lloro, me río, soy aguda, ácida, oscura. Hago bromas de mal gusto que  hacen sentir mal porque no supe defender mi idea como yo quise, o porque no entendieron lo que yo quería que entendieran, pero nunca, nunca, nunca voy a callar lo que creo ni lo que pienso, (tal vez lo que siento sí)

Si tuviera que definirme, diría que soy pansexual, me gustan los hombres desde que tengo memoria,  y me he enamorado miles de veces de ellos, pero hace unos años me enamoré de una mujer  y estuve con ella bastante tiempo. La experiencia fue hermosa y horrible. No entendía lo que me pasaba, tenía mucho miedo, me sentía culpable, sentía que traicionaba a mi familia, a mis amigos, a mis exnovios, a mis tradiciones y a mi cultura. Algunos de mis familiares se sintieron profundamente dolidos, algún exnovio sintió que era una traición, un engaño. Para mi era un universo diferente y estaba tan contenta de amar y de descubrir tantas cosas, de darme cuenta de todos los prejuicios que tenía, de las miles de posibilidades que había en el mundo, pero sufrí mucho, sufrí mucho al ver cómo la gente a la que yo más quería estaba sufriendo tanto por lo que me estaba pasando a mi. Me despertaba al lado de ella y pensaba "¿qué hago aqui?", "yo no soy así", " a mi no me gustan las mujeres" y un sin fin de preguntas que, imagino, cualquiera que haya pasado por mi situación se ha preguntado.  Cuando mi papá se enteró me preguntó 
 ¿y ya no quieres tener hijos?
¿y ahora vas a luchar por los derechos de las lesbianas?

Le contesté, desde mi ignorancia, que no tenía que luchar por ningunos derechos, que los derechos de las lesbianas eran los mismos que los de las mujeres, y los de las mujeres los mismos que los de los hombres, así que no había nada por qué luchar, ya tenía todos los derechos y libertades porque antes que nada era ser humano y no entendía qué tenía que ver una cosa con la otra. ¿Hijos? en ese entonces no me lo preguntaba, no me preguntaba si quería tener hijos con ninguna de mis parejas. Ahora se que no quiero tener hijos.  Lo se porque veo este mundo y me da pánico. Yo no quiero traer un ser humano a un lugar donde los seres humanos seguimos peleando por un muro, un muro entre los unos y los otros, un muro en el que yo no pueda ni quiera ver al de al lado, al que es diferente a mi, al que considero inferior (o superior) al que me da miedo, al desconocido. No quiero traer niños a un lugar en el que se considera que lo que es diferente a uno es un error de la naturaleza, una patología, una enfermedad de cualquier tipo. 

¿Las instituciones no pueden ser cuestionadas? ¿El presidente merece respeto absoluto por llegar a la presidencia? ¿La iglesia no es cuestionable?  Nada se cuestiona porque es como nos lo enseñaron, porque es lo "natural y la naturaleza es sabia"  y así miles de frases que hemos ido escuchando desde niños. 

Me dicen que mi opinión es subjetiva porque no soy madre. Yo he decidido no ser madre, porque me dedico todos los días a estudiar cómo y desde dónde puedo hacer que este mundo sea un lugar mejor, trabajo todos los días para hacer la revolución, desde el teatro que es mi lugar, estudiando cómo acabar con la opresión, con la desigualdad, con la injusticia y eso, eso lleva mucho tiempo. No tengo tiempo para criar a un hijo y menos para  aislarlo  de la realidad social. Si un día lo logramos, si un día logramos que este mundo sea un lugar habitable para una nueva generación, entonces seguramente me decida a tener a uno, mientras tanto sigo luchando, todos los días. La gente que vive conmigo el día a día lo sabe. Espero no cansarme, espero poder hacer todo lo que esté en mis manos para que los niños de otros vivan mejor que lo que nosotros hemos vivido, para que los niños de los otros no se queden sin voz ante las injusticias, no se enfermen de rabia ante la ignorancia, no se mueran de miedo ante el abuso. 

Hoy lloré de rabia sí, y de frustración sí, porque me acordé que el mundo todavía no está preparado para ustedes.  Pero cierro los ojos y los aprieto con todas mis fuerzas para que dejen de suceder días como los de hoy.