sábado, 14 de diciembre de 2024

Ejercicio para recordar. 1 de...



Ya pasaron 10 días de tu partida. Te sigo llorando. Te sueño y pareciera que te escucho, aunque sé que todavía no eres tú el que habla. Sueño que me susurras que cuente esta historia. “Es una historia de amor a primera vista, Miguis, hay que contarla”, como si fueras un militante del amor desde el otro lado de las trincheras. Y sí, en este tiempo, donde todo están siendo regresiones, donde mi mente no deja de ir una y otra vez a los salones y pasillos de la SOGEM a buscar muertos, fantasmas, señales, a recordar que cadavez quedamos menos de los que estuvimos ahí, y pensar que esto es una especie de Destino Final y querer abrazarme a Antoniuz con todas mis fuerzas antes de que nos lleve a nosotres también. Y es que LEGOM, Luis Alberto, Raya y tú. ¿Será que habremos invocado, tal vez a través de alguna lectura prohibida, algún conjuro mortal?

Me pierdo en la muerte intentando hablar del amor. Vuelvo a mi primer día de clase, yo, con diecinueve añitos, casi recién salida de mi escuela de monjas, el corazón me latía a toda velocidad de pensar que empezaba mi nueva vida y que porfin iba a ser quien yo quería ser,   sentada frente a la ventana que daba a la plazita que hay en La casa del Faldón, te vi pasar. 

Una foto fija, bueno no, es como un Gif que desde ese día vuelve constantemente a mi cabeza. Llevabas un suéter beige, tejido, con cierre en el medio y cuello mao, jeans medio amarillosos y rotos, tennis diesel, porque en esa época eras un chico Diesel de pies a cabeza.  Vi cómo te acomodaste el morral de lado, para luego frotar la coronilla, alimentando la capa de nudos que se te hacían en el pelo. Nudos que años más tarde pasábamos deshaciendotelos con acondicionadores y aceites. Frotaste tus nudos y luego, como si un escalofrío te recorriera el cuerpo, sacudiste tus huesos, de pies a cabeza. Eso, ese gestito me enamoró. “Quiero un novio que se mueva así”, pensó esa niña de 19 años. 

  • ¿Cómo se enamoraron?

Nos preguntaban en Madrid mis amigas españolas.

  • Lo vi pasar y me enamoré de su expresión corporal.

  • ¡Qué flipada, la tía!

Nunca fue mentira.


Seguí en clase, ya sin poner mucha atención, porque mis hormonas de niñaexmonja estaban disparatadas. Al salir de clase, sentados frente a mi puerta, tú y Antoniuz. A Antoniuz lo conocía de unos cuantos años atrás, casi había estado en mi familia, y algunas noches nos habíamos encontrado para que me leyera sus poemas o los cuentos que le escribía a mi prima. 

  • Miguis, Horacio.

Dijo con toda la solemnidad con la que le gusta mover el brazo y extender la voz. Sin imaginarse todo lo que iba a explotar después de eso. 

Ustedes eran mi motor para ir a la escuela, porque muchas clases yo no entendía nada, sobretodo las de LEGOM, y Luis Alberto hacía siempre un gran esfuerzo para explicarme la poesía. 

No sé qué fue primero, si los libros que me empezaste a dejar en el pupitre o cuando se asomaban por la ventana para que me saliera y me fuera con ustedes al Italian o a Don Amado. De los libros, recuerdo sobretodo el primero, La máquina para follar, de Bukowsky. 

Entré al salón, después del receso, y el libro estaba ahí, mi yo asuncionista se paralizó al ver el título y luego la portada, le di vuelta inmediatamente, por la vergûenza que me dio ver que Don Jaime, mi compañero de 70 años, mirándome. 

  • Ay, esos muchachos. 

Alcanzó a decirme. 

Semanas más tarde ya era su complice, me invitaste a ser parte del Club Bukowsky, que básicamente fue la raíz de lo que más tarde serían Los Neónidas.  

Me iba de pinta con ustedes, pasábamos las tardes tomando café, bueno, a mi en esa época no me gustaba el café, y eso te desesperaba.  Entre cafés y mirindas, Antoniuz construía Ciudad Hermes, con servilletas y sobrecitos de azúcar, mientras tú alimentabas sus historias y fantasías. Por tiempos pasaban personajes a sentarnos con nosotres, Amaro, Osvaldus, Giuseppe, esos eran los más frecuentes. Yo, a veces, me cansaba, porque me perdía entre la realidad y la fantasía y ya no sabía qué parte de la charla era algo que yo aún no conocía por mi infinita ignorancia o sólo estaban elucubrando futuro, o dimensiones. Entonces me levantaba de la mesa

  • ¿A dónde vas? me preguntaba Antoniuz a punto de regañarme. 

  • A caminar, necesito aire. 

  • ¿Cómo te vas a ir ahora? Estamos haciendo literatura, decía ya enojado


En ese entonces, no sabíamos que yo soy Acuario y él Aries. 


  • Déjala que se vaya un rato.  Le decías. 


Y yo salía de esa mesa eterna, daba vueltas por la Plaza de Armas, le llamaba a alguna amiga, para que me hablara de algo superficial y terrenal. Iba a la tienda y volvía cargada de dulces para todos. 

Tú no podías comer tantos dulces, decías que el azúcar te ponía mal, no decíamos ansiedad, porque en esa época no se usaba la palabra, pero a veces comías de más y no podías dejar de golpear el cigarro con la mesa, de temblar las piernas y de apretarme de vez en cuando el brazo. De ahí nos íbamos a Don Amado, una cantina que  estaba por caerse, en la esquina de cinco de mayo. En esa época, Don Amado vivía, era ya viejo y lo fuimos viendo envejecer de año en año, hasta que sus micheladas pasaron de ser las mejores a un litro de salsa con tres gotas de cerveza. Poníamos la rocola  y entre Antoniuz y yo te molestábamos haciendote imaginar que el techo se iba a caer por la cantidad de arañas que vivían ahì. Fuiste el primer aracnofóbico que conocí. 


Fuimos amigues durante varios meses, yo estaba perdidamente enamorada de ti, desde el día uno, pero tú venías de una relación en la que te había costado volver a tu eje, y te daba miedo. Aunque al mismo tiempo, me dejabas libros, me escribías cuentos, caías a donde estuviera los fines de semana, aunque fueran puras fiestas fresas de las que odiabas ( o no tanto)

Cuando le confesé a Antoniuz mi encandilamiento me dijo

  • Me niego. Vamos a pasar de ser tres amigos a La pareja y el otro. 

Esas cosas, que él decía tan serio y a mi sólo me hacían soltar una carcajada, para que luego se enojara más. 

Rocket Miguis, me decías, y creabas cuentos en los que me salían alas y despegaba como cohete y volaba lejos, lo más lejos posible de Querétaro. Conjuros, hechizos que poco a poco iban sucediendo. Me enseñabas de música, de risas, de cómo torear a la gente que no me caía tan bien.  Me llamabas en el medio de la madrugada, cuando tenías miedo, o insomnio. 

La primera vez que nos besamos, fue en un antro. Después contestaste el Nextel que nos interrumpía, apretaste el botón y dijiste “Vazquez, ya tengo novia”. y así supe que ya eramos novies. 

Después vinieron las bacanales en casa de Giuseppe, los rituales con gallos, los rituales gitanos, las bromas a Geratho, las locuras de Fabio y los Payró. La tribu. Las noches de títeres, de disfraces, de salir a performear la ciudad con nuestros disfraces, nuestra música, nuestras risas. Porfin, me sentía en casa.


jueves, 3 de octubre de 2024

ayer le pregunté a la I.A. porqué no quieres proyectar conmigo

Ayer le pregunté al chat de I.A porqué no quieres proyectar conmigo. 
Me contestó lo mismo que me dicen todes. 
Que es lo mismo que le dicen a cualquiera. 
Ayer terminé el libro de Vangogh, el que dije que cuando lo termirara iba a decidir si terminaba contigo. 
Terminé antes. 
El libro lo dejé en otro pueblo cuando me faltaban los últimos dos capítulos. 
Ayer me prohibí encontrar las conexiones contigo,
dejar de creer que son mágicas,
que entre tú y yo hay karma,
hay señales, 
hay más de lo que no vemos. 
Entre tú y yo, 
La tierra. 

Hoy lloré por primera vez desde que te alejé. 
Hoy leí, de nuevo tu última carta,
con calma,
sin miedo,
sin hielo.
 
Y vi que me la mandaste el 9 del 9
pero no, dije, no más causalidades en el desamor. 

Hoy te lloré,
no,
me lloré
y me acaricié el pecho,
por haber sido tan fuerte. 
Por haber arrancado, a marchas forzadas, sin mirar atrás. 
Sin detenerme. 
Endureciendome y fortaleciéndome. 

Hoy me abracé,
con dulzura.

Qué difícil es, 
pienso,
destruir todos los castillos que construí contigo.

Qué difícil es, 
soltar,
la idea de pasar una pandemia contigo.

Qué dificil es,
escuchar,
que todos los demás tenían razón contigo.

¡Qué coraje! 
Me repito de cuando en cuando
¡Qué coraje!

Tanto para nada. 



jueves, 19 de septiembre de 2024

Al Mar me

Las cosas son así, sin ti. 

Llevo días con esa cancòn de Belanova en la cabeza. 

despierto, ardida, con ganas de escuchar a Belinda todo el día.

Quién me iba a decir que a los cuarenta me iba a entrar esa. 

Qué importante, me digo, qué importante es rediccionar a marte. 

Sacar la flechita del cuerpo de una, del corazón de una, del intestino de una, de la garganta de una, 

y direccionarlo hacia afuera. Hacia ello, hacia lo que te causó el fuego, y la ira y el dolor. 

Hasta eso, pienso, hasta de eso me hago cargo. 

Qué necerario, me digo, lanzar el fuego hacia afuera. 

Dejar que la dragona libere la lengua y el esofago. 

Marcar el límite. 

Cuánto tiempo echándome el fuego a mi misma,

chamuscando mis tripas y mis órganos

en pos de entender,

porque una debe de entender,

de ponerse en sus zapatos,

de analizar su ideosincracia, 

su clase

su escuela

su círculo 

su luna

(helada)

el ada

su sol conjunción júpiter

su ascendente mal integrado 

sus planetas en casa 6

sus planetas en casa 4

su genero

su sexualidad

e incluso a sus perros. 

Tanto entender me anuló

anuló mi deseo. 

Mi amor a mi, 

porque había que entenderlo, abrazarlo, abrazar lo que me trae, 

el espejo,

las vidas pasadas,

las relaciones pasadas

mi marte venus en conjuncion

mi saturno

mi monja castrada y castradora

y así, de una en una

me fui deshidratando, 

olvidando el poder de mi cuarzo rosa, 

de mi fuerza

el brillo de mi corazón

mi capacidad de poner límites

Mis alas 

eladas

Por esperar,  

por entender,

por revisar, 

por escuchar. 

"Si te duermes te llevan puesta"

y me dormí, 

y eso que siempre supe, siempre supe que

Él

me iba a llevar puesta, 

porque el Mar

porque la Maria

porque el M

porque el aMor

Ay María, María, María

tantas calles y tú tan perdida. ,

Poseidón María, 

creerte más fuerte que Poseidón,

naufragaste María,

Ni Ixchel te pudo salvar

o Ixchel te está salvando?

Tierra de por medio, 

dice ella. 

Por eso una isla

por eso la isla de las mujeres

tierra de por medio entre tú y el que te ama y abusa.

Beli,

Beli, Belica

todo pa fuera

no más bodegas

no generar más bodegas internas. 

Yo en hongos y 

Belinda,

Belinda de rosa, Belinda al teléfono, Belinda la vagina, Belinda el cuarzo rosa. 

Laura Esquivel el cuarzo rosa. 

De nuevo

a aMar me

Al Mar me

sal de mi Alfonsina 


jueves, 23 de noviembre de 2023

para llegar al final

 Hoy me desperté sin ganas de nada. Hace frío y estoy muy confundida. No entiendo bien este punto de mi vida y comienza, de nuevo, la crisis de fe. el no saber a dónde ni de dónde, ni porqué. ¿En cuántas cosas voy a creer? En todo, me dice una vocesita. 

-Hay que creer en todo porque todo es posible.

-pero estoy cansada.

- El cansancio es, tambien, una ilusion. 

-No sé hacia dónde ir. 

-Sigues sobreprotegiendo a tu ego. 

- Y al corazón

- Sabes perfectamente que eso ya no es el corazón. El corazón lo sanamos hace meses. 

-¿Cómo pude sanar al corazón antes que al ego?

- Los caprichos de Dios son misteriosos. 

- ¿Dios? ¿Vamos a ir con esa?

- ¿Porqué no? Hay que volver al principio, para llegar al final. 

martes, 18 de julio de 2023

Tu voz me dice (9/denosecuántas)

 Este es el relato número 9 de nosotres. 9, son las veces que nos hemos visto desde que nos encandilamos. 

Busqué en google.

 El significado del numero 9 está ligado al amor universal, la eternidad, fe, leyes espirituales universales, el concepto de karma, iluminación espiritual, y el servicio a la humanidad.

Bajo esta premisa, y pensando que llevamos muchos días sabiendo que sólo han sido 9 veces juntes, podríamos pensar que de momento estamos en el momento nueve de nuestra relación. 

Escucho a Priscila Ahn, hace mucho que no lo hacía, y tomo una infusión de cacao con canela y anís. Es luna nueva en Cáncer y mi humor está así, canceriano, con sueño, sensible, para adentro, repensando, recordando. 

Hoy te imaginé dos veces. Mientras caminaba por la zona de los reggetones, volviendo a casa, te imaginé caminando de un lado a otro de tu jaula, respondiendo preguntas que no soportas, mirando con tus ojitos a cada rincon de la casa para fugar la mirada. Imaginé que te sentaba, te ponía mis manos frias sobre la frente y la nuca, bajaba el ritmo de tus vibraciones eléctricas, te besaba los ojos y el cuello y luego... luego el semáforo se puso en verde y cambié de pensamiento. 

Más tarde te imaginé mientras leía. Imaginé que volábamos juntes en globo aerostático. Que es una de las cosas más lindas que he hecho.  Pensar que, las cosas bonitas que he hecho, las quiero hacer contigo.  Te dije que andaba canceriana. 

Salimos del cuarto de la cabaña, siendo novies por una noche. La verdad no recuerdo con quién hablé ni de qué. Recuerdo sí, que la Noviamadre estaba nerviosa porque Escorpio ya no me iba a llevar, entonces en qué me iba a ir. Admiro a esas mujeres, a esas que están en todo, que se preocupan por todes, que buscan constantemente la forma de organizar, resolver, cuidar. Yo no quería preocuparme por eso, pero tuve que hacerlo. Y bueno, evitentemente Escorpio me demostró ser lo que intuí, ni dos horas habían pasado cuando ya estaba rompiendo su promesa de llevarme, porque quería relajarse y seguir fluyendo con la droga que traía encima. No me sorprendí, ya sabía que no podía confiar en un drogadicto, el egoismo suele caracterizarles de vez en cuando.  Por suerte el hermano del Yaesposo tenía hambre y necesitaba irse, también. La Noviamadre arregó todo para que me fuera con elles. 

Hablabas con El bebé, me acerqué a abrazarte por la espalda. 

- Sácate, estamos hablando entre hombres. 

- Uta, menos mal que soy tu mejor amiga. 

y me fui, a hablar con alguien más. El bebé, es así, contesta como bebé. Tú tampoco supiste muy bien qué hacer, más que aceptar que El bebé es torpe. 

Después hablamos un poquito más, hasta que Eldesamorado se acercó a nosotres, muy acongojado, para avisarnos que el taxi había llegado.  Me dio ternura. Cogí mis cosas, me despedí de los que me caían bien.  En el estacionamiento estabas tú con El psicólogo que diagnostica por estados de facebook y tuiter.  Lo abracé, porque en ese momento lo sentí, y a ti también, rápido, escueto, acuarianamente, porque el taxi esperaba y no quería que me dejaran, y la verdad tampoco quería sentir una despedida más. 

Viajé en taxi con la pareja que ya no es pareja, me dejaron en el siguiente pueblo, ahí tomé una combi a la siguiente ciudad, y al llegar caminé varias cuadras hasta encontrar un taxi que me quisiera llevar. Al parecer los taxis en tu ciudad se cotizan a quien, cómo y cuánto cobrar.  Estuve parada en el medio de la carretera unos veinte minutos, en vestido de postboda, lleno de semen, levantando el dedo. Por suerte me levantó una conductora y me llevó a lo de Sarita.  Ya en ese taxi me relajé, y me di cuenta que te había dejado los tacones de mi amiga. Te escribí, para que se los dieras al Casicineasta, contestaste al segundo. Estabas ahí, pendiente. 

Preguntaste si había llegado. Te contesté cuando lo hice, te agradecí, a ti y a la universa porque todo salió como me gusta que salgan las cosas, bueno, salió mejor. 

Hoy la terapeuta me reprogramó el pensamiento de creer que sólo puedo tener poco, dosificado. Magnificiencia, me dijo, tienes que pensar así.  Magnificiencia es una palabra que te envían. 

Eso que nos pasó, fue magnifico, siento. La luna, la laguna, la música y un gran encuentro. 

Al siguiente día cuando desperté, me seguías. Tú, el chico que dijo que no era de redes, me habías dado like a fotos de hacía dos años. Sonreí.  Hace unos meses leía un posteo, que decía que qué horrible época vivíamos en la que estabamos todo el tiempo tratando de ocultarle al otro lo que sentíamos por él. Me resonó fuerte. Y ahí estaba, un chico que no tenía miedo de dar 22 likes en un perfil en  la madrugada de un lunes. 

Llegué al aeropuerto, pedí una malteada de fresa, y otra vez me alegré de ser la mujer que soy. Los aeropuertos son mis lugares favoritos en el mundo, siento, ahí, que todo es posible, siento el poder de la independencia y el lujo de poder abrir la mirada, hacia algo nuevo, que no sabes que es, pero que mirarás desde arriba durante mucho tiempo. 

Ya me está escribiendo mi alumna para que la guie a meterse un ajo en la vagina, con el fin de limpiarse, de otros, de ella, de otras.  Tengo que apurar este relato. 

Cuando entré al metro de la Capital, con mi maleta, sentí una nostalgia enorme, de un fin de semana en el paraíso, con mis amigos de la adolescencia, con uno de los mejores encuentros sexuales que he tenido, y con una amiga que sonríe sólo de verte llegar.  

Como buena luna en Tauro, me di una recompensa por sentirme nostálgica y me regalé un ramen en el Japonés fresa.  Me senté ahí sola, a tomarlo mientras contaba por whatsapp a mis amigas mis aventuras. De regreso a casa, me escribiste, leí tu nombre en el celular y de pronto, me detuve a media calle, con la maleta en la mano, y solté una carcajada enorme. 

No puedo creer que estoy coqueteando con... y dije tu nombre completo. 

sábado, 8 de julio de 2023

Tu voz me dice (8/denosecuántas)

 Hoy es 8 y escribo la 8. Estos días los números se han manifestado constantemente. Yo de numerología, no se nada. Sólo sé que soy 7. Y que cuando ves dos números iguales seguidos, tienes que pedir un deseo. Números espejo, o algo así se llama. Me pasa seguido, pero yo creo que es porque mi ansiedad me hace ver el celular todo el tiempo, y siempre que enciendo, números espejo. 

Pareciera que a nosotres la tormenta nos llegó antes de que llegara. Debe ser Urano, pero bueno, une nunca debe de asegurarlo. Nunca sabes por dónde va a venir el golpe real, no se si real, o el más fuerte. El punto es que, de momento, pasaron los días densos, los de las dudas, los de los miedos, los de sufrir en vez de disfrutar. 

Ahora espero con ansia que sea la hora en la que me videollames para sonreír, para verte y sentir cómo se enciende mi piel, cómo las corrientes eléctricas atraviesan dodo mi cuerpo y la mandíbula explota en ternura cuando mueves la cabezita argumentando algo que según tú es muy importante. 

Me quedé, en la tornaboda, me quedé. Entramos juntes pero separades. Mis amigos, " la freshada" como les dicen ustedes, estaban en la entrada. A penas llegué, me tenían ya la bebida esperando.

- ¿Con quién vienes? me dijo Eldetodalavida

- Con todos

- Ya, mensa, ¿ a cuál te echaste?

Le conté de ti. 

-¿En serio?

- Sí ¿por?

- No sé, no se me imaginan.  ¿Ya te lo habías echado?

-Nop. Fue la primera. Recién estrenades.

-¿Y? ¿jala?

- De lujo. Diez puntos. 

- ¿Neta?  Bueno, igual siempre te gustaron medio nerds, medio drogadictos. 

- Te pedí una cerveza!

Me gritaste a unos metros de distancia.

Morí de amor. 

- Gracias, voy en un ratito.

Pasa que ya me habían pedido el Carajillo ¿o el Gin? No sé una de esas cosas que tomo con "la freshada" y que aprovecho su "caballerosidad".

-¿Entonces te veniste con los hipsters?

Preguntó otro. 

- ¿ Los hipsters?

Te señalaron a ti y a tus amigos. 

- Chicos, ellos no son hipsters.

- ¿Qué son?

- Drogadictos nomás. 

Soltamos la carcajada. 

Iba y venía entre ustedes y ellos.  Me sentaba unos minutos con unos, si me entretenía la plática me quedaba, si no, me iba. Me aburro rápido, te dije, al ir entrando a esa fiesta. Una frase que no te has podido sacar de la cabeza.  

Si las pláticas me aburren, conecto con la música, esté donde esté y comienzo a bailar. 

- Se me olvidaba que eras así. Dame las manos, necesito un poquito de tu energía, me dijo Eldetodalavida. 

Abrí mis dos manos, cogí sus dedos y le fui pasando descargas eléctricas. 

Es papá, pensaba, y vive en Querétaro. Debe estar casi muerto por dentro. 

Tú estabas dentro de la laguna. Yo había olvidado mi bikiny en casa de Sarita. Me senté a la orilla del muelle, cerquita de ti. Te di la mano, así como si fuéramos novies. Te hice cariños por el brazo, y el hombro, y el omoplato, hasta llegar a tu espalda. 

- Cariñitos y toda la cosa. 

Escuché una voz detrás.

- Se me hace que eres ascendende escorpio,

 le dije a Eldetodalavida. 

- Sientate con los hipsters, según tú, no muerden. 

Se sentó a mi lado. 

- No sé de qué hablar con ellos. 

me dijo en susurro

Te contamos de cuando trabajabamos juntes, o bueno, de cuando yo le ayudaba a trabajar. Yo seguía acariciándote y se sentía bien. Estar así, contigo. 

Algo pasó después que me fui al final del muelle con los otros y de lejos, te vi mirarme, vi, cómo me hacías el amor con la mirada, y me acordé que había prometido hacertelo yo a ti. 

Un par de veces te crucé yendo al baño, tú saliendo de él, te besé en los labios, así al pasar, para que no se te olvidara, que te seguía deseando. 

La fiesta se iba acabando y antes de que fuera a buscar cómo irme, vino tu amigo Eldesamorado.

- Ya conseguimos quién te lleve. Te vas con nosotros al after y escorpio te lleva después. Él va a donde tú vas. 

Me dolió el estómago, porque ese chico era el único que me había caído mal y sólo de pensar que iba a tener que viajar y hacerle la plática durante un rato  sentí el amargor. Pero mis ganas de volver a coger contigo eran más grandes que mis desencuentros intelectuales con el disque hippie. 

- ¿Lo manipulaste todo verdad?

Te dije sonriendo. 

- No, no no. Yo no hice nada. 

Fui a preguntarle al Disquehippie, si era real, si me podía ir con él. Dijo que sí, pero que no lo presionara con la hora. 

- ¿Estás seguro?

- Sí, sí. 

Dijo con su mirada de autista, mirando hacia el horizonte, como si los dioses le hablaran. 

Tragué amargo. 

Intentaba ir al baño cuando me detuvo tu otro amigo. Al que no se cómo llamar todavia. Me llamó por mi nombre, creo, honestamente que nunca había cruzado palabra con él. 

Me pidió perdón, por lo del chat, por hablar de mi en espacios en los que yo no estoy para defenderme. Algo así dijo. Admiré su valor de hablarme sin conocerme de nada para pedirme disculpas. Aunque después lo pensé y  dije, más valor tuvo que tener para defenestrar a alguien desconocido en un chat de machirulos. Pero claro, esa es otra historia, historia de la que hoy no vamos a hablar. 

Salí del baño, me diste la mano y me regresaste a las cabañas. 

Sólo habíamos llegado tú, Eldemitribu y yo. Fuimos a ver la nueva cabaña, y mientras la explorábamos me abrazaste por detrás (unodemismomentosfavoritos), no lo pensamos y corrimos a tu cabaña. Nos quedaban horas juntes y había que aprovecharlas. No sé si alguna vez tuve tantas ganas y fui tan transparente a la hora de querer cogerme a un semidesconocido. 

Llenaste de semen el vestido que traía. Y después, cogimos, una y otra vez.  Yo estaba sin M, sin drogas, pero volví a sentir lo mismo que el día anterior, con más intensidad.  Escuchaba el tictac del reloj, el sonido del avión despegando. Faltaban horas para irme y no sabía si te iba a volver a ver, pero lo que más me preocupaba era no saber cuándo iba a volver a sentirme así con alguien. 

- ¿Te puedo pedir un favor?

- Claro.

- ¿Me chupas  las tetas? Mucho

Quería llevarme esa imagen tuya.  y tu adn en mis pezones. 

Lo hiciste. Después me abrazaste. 

Sentí que entre tu pecho y el mio había, algo así como una esfera, de luz que se encendìa fuerte. Te abracé, mucho. 

- ¿Cómo vamos a hacer para salir de aqui?

Le pregunté al viento en voz alta. 

Pero tú, imaginando que mi mente era más queretana de lo que es, contestaste;

- Si quieres sal tú primero y yo después, o al reves. 

Me reí, como si a mi edad  me fuera a importar salir de la habitación con alguien con quien tuve sexo. 

- No, decía... por esto... esto que está pasando. ¿Lo sientes?

- Sí, dijiste.

Y por primera vez vi tu cara de melancolía. 

La fiesta seguía afuera y no podíamos seguir evitandola. Nunca tuve menos ganas de salir de un cuarto.  Me ayudaste a vestirme. 

- Podemos ser novios por esta noche. ¿Quieres ser mi novia por una noche?

- Sí. ¿Quieres ser mi novio por una noche?

- Sí. 

Esa fue la primera vez que fuimos novies. 


miércoles, 5 de julio de 2023

Tu voz me dice (7/denosecuántas)

 Hoy es la 7, la 7 de nosecuántas. Voy lento, voy de cachito en cachito, porque esto, como la buena comida, me gusta saborearlo. Vivimos más de los recuerdos, que del presente, tú y yo, tú y yo que sólo nos hemos visto  9 veces. Nueve es un número mágico, te iba a decir, pero luego siempre estoy con mi pensamiento causal. 

La luna llena en capricornio está haciendo de las suyas. Te cae en tu venus, te dije. El final de una forma de vincularte, de relacionarte, algo, también (porque es tu luna) con tu refugio emocional inconsciente. Cambios, cambios, cambios- repetías hace un par de meses. Pero no todos han sido fáciles, no para los dos. Venus en sombra y ahora retrogradándo en conjunción a Lilith, pegaditas a Marte, sobre nuestro ascendente, vienen recordándonos a ambos, la sensación de exilio,  tener que recordar para repensar nuestros vínculos sexoafectivos, cómo me relaciono, cómo me vinculé, qué me sigue doliendo. Los fantasmas se han hecho presentes, casi materializàndose, interponiendose entre tu celular y el mio, entre tu voz y la mia. 

- No quiero preguntar, pero ¿siguen juntos?

Me escribio el Yaesposo hace unos días. 

- Porque ya ninguno me habla del otro. 

- Sí, seguimos. Pero ya no es como al principio. Se pasó el rush y pues la ideología y la distancia están perras. 

"Son Lilith y venus recordando, cuándo no te sentiste querida, trayendo los miedos a la mesa, jugando con  tu chackra corazón para que se libere la espina".  La espina, esa espina que lleva tanto tiempo dentro que seguro está podrida, que ha estado  anhidada durante tantos años, que ya mi corazón había pensado que era parte de él. Es colectivo, y es familiar, es de linaje, son las mujeres de nuestros linajes. 

Eso, todo eso es lo que tiene enamorarse bajo una luna en escorpio. Los traumas del pasado van a volverse visibles. Una sabe, una intuye y una elije. 

Son sus almas, me dijo la terapeuta hace unos días, el alma de él y la tuya, que se están eligiendo caminar un tiempo, este tiempo, juntas. Ni siquiera tiene que ver con ustedes, ni con sus egos, ni con su pasado. 

Vuelvo, que me pierdo. 

Esa noche, bueno, madrugada, no sé cuántas veces cogimos. Yo sentía que no quería dejar de tocarnos. Quería acariciarte y que me abrazaras todo el tiempo. Sentirte dentro, extender las horas.  Cogimos  y me giré para dormir, entonces tú me abrazaste por detrás y me besaste el trapecio y el cuello. Aquí me quedo. No me quiero ir, pensé, y yo siempre me quiero ir. 

-Mañana, cuando estemos en la fiesta, te voy a hacer el amor con la mirada, todo el tiempo. 

Te dije.

Repito, no sé cuántas veces cogimos, lo que si sé es que me sorprendí, porque con todas las drogas que te metes, juré que no se te iba a parar. 

Dormimos poco, yo menos.  Abrí los ojos, ávida de ver cómo iba a seguir el día. Me puse el vestido, salí a buscar mi celular. El baño, un poco de agua en la cara, pasta de dientes, y a recorrer las cabañas. 

Me sentía bien. Era yo, yo reloaded.  Estoy en el Caribe, pensaba, libre, sola, bien cogida, sin culpa, habiéndome regalado a mi 4 días de viaje, porque puedo, porque quiero. Volviendo a conectar con gente del pasado, con gente con la que fui feliz. Sin juicio. Siendo la morra que siempre quise ser. Volví. Hasta ahora estaba volviendo. 

Nadie se despertaba y yo comenzaba a desesperarme. Quería irme a la tornaboda, pero sobretodo quería que pasara ya el momento incómodo de que te despertaras y no supiéramos cómo ser.  Por fin, saliste. Sonreías, estabas de buenas, también nervioso, también sin saber qué procedía. Fuimos a molestar gente, a despertar, a soltar nuestra ansiedad con les demás. 

- Vergaaa, cómo se nota que les fue bien. 

Dijo El bebé sin quererse despertar. 

- Necesito que me des efectivo, de ayer. Para regresarme en la combi. 

Les dije a la noviamadre y a al mismo. 

-¿Qué necesitas? 

dijiste acercándote a la cabaña. 

- Efectivo, para la combi de regreso, ayer les di todo. 

- ¿Ya te vas?

- No , para después. Pero para que no se les olvide sacar. 

Tu coche no arrancaba y me sorprendió la calma con la que lo tomaste. No te enojaste, no te pusiste a putear en voz alta, nada. Resolviste al toque. 

- Nosotros nos vamos en ese coche

dijiste

- Ah ¿como si fuéramos esposos?

te dije

- Bueno, si no quieres no. Vete con ellos

Hombre de fuego. Se arde rápido, pensé. Todavía no había visto tu carta, pero tu ascendente Leo, ya empezaba a manifestarse. 

- Es broma, sí voy contigo. 

Chale, voy a ser yo la que baje un cambio acá. 

Fuimos a desayunar, con tu otro amigo, Eldemitribu. Les pregunté por sus corazones rotos. El porqué, el cuándo, el cómo. Preguntaron sobre el mio, y no entendieron, no entendieron porqué me dolía lo que me dolía. 

- ¿pero si tú lo cortaste? pinches viejas...

Algo así dijeron, "pinches viejas"  y pensé; he vuelto a Querétaro. 

Yo casi no tenía hambre, porque cuando me enamoro se me cierra el estómago. Como para no quedar mal, pero por mi  viviría de aire. Igual ahí no sabía que estaba enamorada. 

Subimos al coche, yendo a la tornaboda. Estaba nerviosa, quería llegar, volver a ver a mis amigos y sentirme en mi territorio. En el camino, ibas delante mío, estiraste la mano buscando la mía, así, para estar de la mano rumbo a la fiesta, y eso, me hizo sentir... ¿segura?

Bajamos del coche.  Nos adelantamos. 

- ¿Entonces, qué, ya te quieres ir?

De nuevo tu ascendente Leo.

- Uy,  ni cinco minutos juntes y ya me vas a reclamar. 

-No es un reclamo

- Sí lo es. 

Te detuviste, me miraste, fijamente. Sentí cómo de tu pupila algo entraba a mi intestino, duro, fuerte, claro. Nos besamos. 

- No era un reclamo

- Es más fácil decir. Quiero que te quedes. 

-Bueno, quiero que te quedes. 

- Aquí estoy.