Adorado Geratho:
He aqui Mikaela escribiendo en tu honor, escribiéndote a ti y a mi para los dos, para los tres y para cuantos seas ahora ¿Crees que se pueda ir a una boda con estos ojos, con éstos párpados y esta inestabilidad de pasar de la paz al llanto incansable en trayectos de tiempo más cortos que el vuelo de una abeja de flor en flor?
Te andas yendo así namás por que sí, para mostrarnos a todos, una vez más que la vida es un juego. Que esto es tu juego y en los juegos que UNO inventa UNO decide.
No voy a decir esto de "te fuiste sin decir adiós" porque mentiría, lo sabes tú y lo se yo y lo saben hasta los chorros de agua que caen por la ventana y por nuestros ojos. Cada encuentro contigo era un gran saludo y una estrepitosa despedida.
Te andas yendo, ratón del campo, a divertirte en otras dimensiones, a hacer fábulas de tu vida en la tierra con otros seres. A enamorarte cada segundo de un ave diferente. Así namás para decirnos "yo ya ando bailando a otra velocidad y ustedes no".
Ando aquí, entre unos y otros y bien sola. Tú siempre anduviste entre los unos y no había otros. Nunca hubo otros para ti. Namás tú y los unos. Yo no paro de pensar en tus palabras en tus "somos espejos, yo soy tú, si yo cáncer tú cáncer, si tú ríes yo río, si tú Madrid yo Madrid" y pienso que si yo ahora soy tú y tú eres yo ¿dónde estamos? ¿ Multidimensionándonos? Esto suena terriblemente experimental, algo así como tu Pegaso del último cuento. ¿Dónde me coloco, dónde me estás colocando tú ahora? Ahora cambias el rol y soy yo quién está entre la espada y la pared, como yo te ponía. Es así. Por eso me llamabas mujer ángel, porque ya planeabas que te acompañara. Tendrás que esperar un poco a que termine el curso de chamanismo y te alcanzo en forma de ave, o de insecto, lo que más nos convenga para el siguiente viaje.
Te andas yendo a bailar con cada estrella, con cada hada y cada medusa que encuentres en tu camino, Pintando murales en la luna y en el planeta que se estrellará con la Tierra, les leerás a Pinter y a Bachelor para que no te entiendan nada y sigan pensando, en todas las dimensiones que eres único.
Ando aqui entre los unos y otros y bien sola, recordando que la primera vez que supe de ti fue porque un cuento tuyo llegó a las manos de los unos, un cuento que ellos no podían dejar de leer con la boca abierta y que yo no entendí un carajo, y luego te conocí y pensé que estabas enamorado de uno de los unos, y te vi mirarlo y admirarlo, no entendía que tú, entre todos, contemplabas la belleza mucho más arriesgadamente que cualquiera, porque lo bello hay que contemplarlo sin miedo, hay que bailarlo, pintarlo y besarlo, como tú lo hacías.
Ando aquí, entre los unos y los otros, sola, tomando un café, uno muy malo y me acuerdo que cuando volví te encontraba en todos los caminos y todos los caminos nos encontraban, los cafés y los callejones y las fuentes y ya las últimas veces reíamos porque el destino nos quería reunir a escondidas. Bailé contigo recuerdas? Bajo una luna llena en una burbuja de marigüana, con un vestido azul de lazos blancos al ritmo de una banda indie en vivo y pensamos que nuestra química para bailar uno con el ritmo del otro nos estaba llevando a esa luna, igual los hilos-cadenas nos volvieron a bajar y nos despedimos con la sonrisa colgante en las palmas de las manos.
Te andas yendo así namás, con la historia de tus sombreros, a deshacer las casas de los demás. Y mientras UNO-UNA aquí. Como cuando a los diecisiete te mentimos diciendo que para entrar al grupo tenías que bailar desnudo y estabas dispuesto a hacerlo aunque te temblaran las rodillas, como cuando lloraste porque pensabas que habías fracasado en las tablas y yo me acerqué a quitarte las lágrimas y sacarte del error. Así entre risas como cuando fuimos en la parte de atrás de la pick up de mi hermano a tomar cervezas y pervertir al sobrino. Así como el dibujo de Saúl Galo, el de la chica, el chico y los ratones bailarines que ha viajado por todas las puertas de mis baños, como lo pediste.
Ando aqui, entre yo y mi. Viéndote en tu visita a Madrid, en el Irish viendo el mundial, por Malasaña fascinadamente asustado por tu insignificancia del otro lado del charco, con tu cansancio entre Tribunal y Sol, con tu tremendo terror hacia mi, con tu "Debería matarte ahora mismo, sabes demasiado de nosotros", con tu adoración a los Unos y tu alegría al salir del teatro, a la caja negra a la que te llevé del otro lado.
Te andas yendo así namás, a plantar a otros, a asaltar a otros, a prometer murales y pinturas que sólo estarán en tu cabeza a comprometerte con cada astro para hacer obras de teatro que nunca llegarás a hacer, a recitar temblando en otros espacios. A jurar y perjurar que esta vez no fallas y fallarle a las mariposas de seis alas en su vuelo a la Antártida. A desesperar a las puertitas que encuentres en el camino con tus "una gran disculpa, no merezco más que el desprecio"
Ando aqui, entre yo y mi. Escuchando, de nuevo a Simone White y compañía, pensando en el té que ya no nos tomamos, no en Tierra, en el paseo por el río que te prometí, en la obra de teatro que nunca hicimos sobre un escenario, pensando en la novela que nuestras vidas están escribiendo. Nuestras vidas y nuestras muertes, las continuas. En las fotos que no nos tomamos y en las que salimos soñando con la eterna amistad del carpintero y el burócrata.
Te andas yendo así namás, a no ponerte nervioso con mi hermana pequeña, a no querer robarle un beso de su boca de exmonja virgen. A no llamarnos "las hermanas gominolas". A no tener pesadillas con mi hermana mayor y en el espejo que ella representaba para ti. A adorar a otro güero terror, a pintar una nueva Ciudad Hermes, a robar la ropa de otro Magister y a barrer bailando con otro Fabio.
Te andas yendo y no te vas y si tú no te vas yo no me voy, si tú sigues yo sigo, si tu lloras yo lloro, si tu pintas yo pinto. Espejeando.
Ando aqui entre tú y yo y mi y tú. Esperándo la nueva canción que vamos a bailar. Una canción entre lágrimas de alegría. Queriéndote, posteandote, cantandote. Aqui en esta vida que tu llamaste "mezcla de una obra de Valle Inclán con el absurdo de Becket", con nuestro absurdo Gerathinsky, con el tuyo, el mío y el de los Unos y el de los otros. Con el absurdo que te estás montando para que nos echemos carcajadas de lo que es y fue.
Hada asesina, no pretende hacer literatura ni arte. Demasiado lejana de aquello. Únicamente divagaciones momentáneas, a veces con significado, otras tributando al absurdo. Y pues lograr un momento de risas para aquellos que la conocen y saben un poco el funcionamiento de su raciocinio.
sábado, 28 de abril de 2012
martes, 10 de abril de 2012
La última vez que hice el amor
La última vez que hice el amor.
La última vez que hice el amor hacía dos horas que había salido del hospital. Había estado cuatro días internada. Mi cuerpo estaba invadido de ronchas que se volvían costra y luego se caían. El estómago se había convertido en mi peor enemigo. Alguien de mi familia me había encontrado tirada en el baño en la madrugada, berreando de dolor. Esa noche creí que no vería el sol. Aullaba del ardor en el estómago. Vomité durante siete horas, hasta que alguien más de mi familia tuvo la brillante idea de llevarme al hospital. Después de tres días en observación, observación parcial porque era semana santa y todos estaban de vacaciones. Las enfermeras subían cada cuatro horas a ver si mis ronchas habían mejorado, si ya no vomitaba, si seguía con diarrea. Total, que después de tres días así, conectada a sueros, me dieron de alta al ver que ya había mejorado. Alegaron que había sido el tequila, las micheladas, y las carnitas.
En realidad mejoré porque él llegó al hospital. Muchas horas tarde pero llegó. Estaba desesperado de verme en la cama, y apenas llevaba veinte minutos ahí, veinte minutos de las 36 horas que yo llevaba acostada, asustada, sin saber qué pasaba. Cuando vi que él estaba molesto de estar ahí, cuando vi sus ojos, cuando me dio la mano y se acostó en la cama de hospital para ser conmigo, me mejoré y alguna enfermera dijo que me podía ir a casa. Entonces recordé a mi tía cantándome a la hora de ingresar "all you need is love".
Así que volví a casa, en taxi porque él se perdió al salir del aparcamiento y desesperado me llamó diciendo que buscara un taxi y nos veíamos en casa porque ya se había estresado.
La última vez que hice el amor no hacían ni tres horas que había salido de ese hospital. Estaba débil, en mi cama y él se acercó a besarme. Yo vi sus ojos y le desabroché la camisa, la gris.
Él me dijo "estás enferma" y yo contesté "a mi, ninguna enfermedad va a detenerme para hacer el amor contigo".
Y menos mal que nada me detuvo porque fue la última vez. Recuerdo que dolió y que después me sentí más débil que antes.
Pasó mucho tiempo hasta que pude volver a acostarme con alguien más.
Sólo recuerdo que volvió a doler...
jueves, 5 de abril de 2012
Ojalá estuvieras aqui...
Uno, dos, tres. Las escaleras te esperan, eres tú la que no has llegado.
Había una postal pegada al refrigerador-nevera y algo que ya no estaba en mi.
A veces pienso que el jamón serrano me convertirá en camarero español.
Extraño las noches de sangría. Indudablemente. Así cuando los bares estaban llenos de gritos y servilletas en el suelo. Así cuando no importaba la profesión de nadie más que darte unos buenos besos e irte a casa contenta de que lo lograste.
¿Estás en algún lado en el que yo no esté?
Unos días las conversaciones sobre arte no son tan chistosas y los escritores se vuelven las personas más imbéciles que te has topado. ¿ Te has topado con alguien así? Me he topado con matemáticos locos que quieran llevarme a su cárcel. Pero así, de hacerte sentir menos namás por que sí. Yo ya no vuelo con cualquier papalote y eso se me había olvidado. Se me olvidaba que yo ya namás quiero ser feliz, estar tranquila y que las ambulancias dejen de sonar en mi cabeza.
Andas en el norte no? Yo en el sur. Estas con el amor. Tantas ganas me dan de verte así, enamorada, sonriendo, besando. Yo no. Yo pinto paredes, veo que pintan paredes, tomo vino tinto, hago ejercicio hasta matarme y estoy tranquila. Creo que nunca me has visto tranquila. No tengo problemas ¿sabes cómo? Así nomás, leyendo, bailando, corriendo caminando y riendo.
Ojalá estuvieras aqui...
Ojalá estuvieras aqui...
Ojalá estuvieras aqui...
Tengo tantas de verte reír. De oír cómo te burlas de mi y de mis tristes fracasos amorosos. Ahora soy yo la que fracaso. Bajo unas escaleras pero fracaso riéndome. Me río todos los días, de mi, de nosotros, de estos quesos interminables.
Hay días en los que se me llena la garganta. Es como si tuviera la manzana de Adán. Quiero abrazarte. Quiero sentir que estás. Quiero que te rías conmigo por las estupideces que he hecho y por las putadas que me han hecho. Quiero que estés conmigo.
Ojalá estuviera aqui...
Ojalá estuvieras aqui...
Ojalá estuvieramos aquí...
Hoy conocí a la novia de mi padre...
Ojalá estuvieras aquí...
Antier me desconocieron en el teatro...
Ojalá estuvieras aquí...
Hoy me dormí a las 2 de la tarde
Ojalá estuvieras aquí...
Hace 4 días volví a perder la virginidad.
Ojalá estuvieras aquí...
Mi pelo está invadido de canas.
Ojalá estuvieras aquí.. o tu hermana.
Nada más que te extraño de pies a cabeza...
Ojalá estuvieras...
jueves, 29 de marzo de 2012
Ser mujer
Dejarme ser mujer.
Empezaría por permitir que me digan Mujer y no enojarme, no sentir que es un adjetivo descalificativo.
Soñar, de nuevo, con un supuesto príncipe azul. Tirarme una tarde entera con cuatro mujeres más a ver películas de Jennifer Aniston comiendo helado de chocolate y que cuando la pantalla diga off sentir unas ganas terribles de tener una boca a quién besar.
Dejar que en las borracheras alguien me lleve a casa y no regresarme andando sola a las cuatro de la mañana, descalza, porque puedo.
Que me carguen. Poder quejarme cuando ya no aguanto, cuando veo todo muy difícil.
Llegar por las noches y pedir que me abracen, que me den un beso, que me llamen "chiquita".
Fantasear con el empresario que me va a mantener y me comprará una casa en la playa, para que yo ya no haga nada.
Importarme porque mi vestido combine con mis zapatos y la flor que llevo en el cabello.
Tardarme más de una hora y media arreglándome, probarme todos los vestidos que hay en mi armario y en el de mi roomie.
Dejar que me abran la puerta del coche, cuando suba y cuando baje.
No burlarme del que me deja del lado de la pared en la banqueta.
Llorar o enojarme porque un tipo me cachondeó en el metro, en vez de gritarle.
Cuidarme las uñas y los pies y las manos.
Desear que al volver a casa haya unas flores o unos chocolates, o una canción.
Enternecerme porque alguno me dice que quiere tener novia y no desconfiar inmediatamente.
Hacer dibujitos de corazones, escribir el nombre de alguien, quien sea, por toda mi habitación.
Escuchar Laura Pausini y Fey.
Llorar porque llueve y mi teléfono no ha sonado en todo el día.
Comprar un jabón especial para la cara y otro para el cuerpo y un líquido para antes de bañarte y otro para después.
Usar uñas postizas con alguna decoración en nácar, que es muy "nice".
Tomar martinis en vez de cagüamas.
Ir de compras a los centros comerciales, namás porque no hay nada qué hacer.
Soñar con una hijita, que lleve un nombre especial, un nombre que brille, ponerle vestidos hippies y dejarle el pelo suelto, revuelto.
Creer que el que me ame lo hará por siempre. Que no habrá otro como él. Que hay una media naranja, alguien esperándome.
Pensar que tanto corazón roto ha valido la pena. Por él, el que venga, que es el que será.
Sonrojarme cuando alguien me dice algo bonito, o tal vez creérmelo.
No sé. Serán los años cagüameando con tanto hombre. Igual el asco a las lágrimas rosas.
La caída una y otra vez después de soñar.
No sé por qué cuando tenía 4 años y vinieron los niños a robarnos el lunch, por qué todas se quedaron sentadas y yo fui tras de ellos, pero eran altos y no alcanzaba. Por eso les pegué en las espinillas, hasta que me lo dieran, por eso ellos me pegaron, contra el barandal y contra el suelo, en la cara, y en el estómago, y al siguiente día igual y otro día más. Hasta que pegarme se convirtió en el juego de los recreos, pegarme y yo pegarles.
Por eso cuando me cambiaron a una escuela de niñas y de monjas todo me parecía aburrido.
Por qué a los trece mientras todas se ponían diferentes vestidos yo quería aprender a andar en patineta, con mi gorra para atrás.
Por qué me convertí en la confidente de todos los enamorados de mis amigas y en su mejor amiga y en su hermano.
Por qué si me llaman para ir con 3 hombres a beber lo prefiero a ir con 3 mujeres a un café, casi siempre.
Ser mujer y sentir que se me va la vida si no encuentro el amor.
Soñar con un vestido blanco, largo y con mis sobrinitos siendo pajes.
Creer que a los sesenta habrá alguien a mi lado, alguien que no sea mi biblioteca.
Ser mujer y hacer una mueca cuando algún muchacho haga un albur, en vez de reírme y sacarle uno peor.
Despertar sólo para darle amor al que esté en mi vida. Sólo para respirar de él y no de mis sueños y mis logros.
Meterme a clases de manualidades y tal vez a pintar matroshkas.
Hacerme la depilación láser antes de comprar la colección entera de Murakami o de Hesse.
No rechazar las ganas de mandarle un mensaje a ese que ni contesta ni nada.
Aprender hawaiano en vez de parkour.
Decírle que sí al próximo que me diga que me case con él.
Dejar de confundir lo que es ser mujer con ser cursi y pomposa.
Sentir que mi cuerpo es mi templo y que no todos tienen que someterse a él.
Ser mujer de pies a cabeza de día y de noche sin dejar de ser yo.
miércoles, 28 de marzo de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
Las cosas que no haría si el temblor hubiera acabado conmigo.
Las cosas que no haría hecho si el temblor hubiera acabado conmigo.
Esta tarde no hubiera visto Drive con Chavira.
No hubiera pasado una tarde en la puerta del sol sentada con Otto inventando los pensamientos de los que caminan y bailando Bebe por Gran vía.
No me hubiera ido a Bielorusia un verano entero a aprender la lengua de ellos, de los de allá encontrándome al Vinuesa y decirle ¿Dios?
No le habría ganado la apuesta a Fabis de echarme a un guey en el antro antes que ella.
No hubiera esperado a Debby afuera de su trabajo en Paris para ir a tomarnos una coca light recordando a los amores de secundaria.
Diego Luna no me habría besado las piernas, en pantalla.
No me habría podido rapar.
No hubiera podido leer cien años de soledad en las alturas de una tetería.
No hubiera podido cantar en el Zócalo, a grito pelado, justo donde está la bandera.
No me habría llegado el momento de estudiar psicología con Eva y vivir juntas a los cincuenta en la aldea que nos sirvió de paraíso tantas veces.
No hubiera vivido en Nueva York y no hubiera conocido El Bolsón de la mano de Lilu.
No hubiera podido ridiculizar a Sergio y a Mimi en su boda.
No habría actuado una obra de Ricaño ni hubiera sido el personaje principal del Marques de Sade.
No hubiera visto a Lázaro Valiente en vivo.
No le habría podido decir al exnovio que me dejó por teléfono que tenía razón.
No habría ido al parque de atracciones con Boli y Piko y empaparnos de chocolate con agua.
No hubiera escrito mi obra maestra. Ni cantado la canción que me destapara las arterias.
Nunca habría tenido un iphone.
No hubiera sanado a nadie con mis poderes brujiles.
No hubiera escrito una obra con Antonio Rincon, ni hacer brujería con Sole, menos bailar mano a mano con Sandriux.
No descubriría la magia que Rafa descubre en los conciertos.
Me perdería de conocer a la primera novia formal del Chanclas.
De escuchar el concierto de mi Bebé en Bellas Artes.
De leer la primera novela de Gabrielito
De ver a la Nalfa en las portadas de la TVnovelas y Eres
De ver a Vaquero meter un gol con el Barza
De escuchar al Gordo gritar "ajuaa" en su primer caballo
De ver a Anita bailar flamenco frente a una bola de argentinos.
No hubiera visto a Piko morir en el Sahara aferrada a una estatuilla de Buda.
No sabría en qué terminó Hombres de Paco, ni Soy tu fan.
No hubiera escuchado a Wino quejarse por sus nueve meses de embarazo.
Me perdería de ver a Clara enamorarse locamente de una mujer, escritora, diez años mayor que ella.
Nunca habría podido viajar con Yara por todo Asia recolectando mis esferitas de cristal, bailando en cada bar en el que encontraramos a un musulmán.
Se me habría ido la tarde de tomar un café con leche de Olga, de hacerle cosquillas en los brazos y de escucharla reír como ornitorrinco.
Chavira no hubiera volado, o yo no lo hubiera visto.
No hubiera podido ser la primera actriz de Piero como primer director mexicano de cine.
El Pekas no me tendría a su lado cuando se convirtiera en el padrino de la mafia queretana.
No hubiera visto a Toño bailando bajo un régimen comunista, o quejándose de él.
me hubiera perdido de ver a mi mamá manejar su coche nuevo, el negro.
Me perdería de ver al Ponfi con el pelo verde leyendo a Bukowsky.
No vería a Evelina ser la reina de un table, haciendo performance con su doctor entachado.
Ni a Ana P sin sujetador citando a Jodorowsky antes de hacer una presentación sobre los derechos del hombre.
Ya no volvería a ver a Mono y a Klein bailar vaselina en el centro de la pista.
No hubiera leido a Mammet, ni a Miller, ni la tercera parte de 1q89, ni terminaría la divina comedia.
No me habría podido rapar.
Me perdería de ver a Lukiño con senos operados y alas de fuego. A Eva bailandole al rededor y a Esther y a Lucía verlos tomándose un Pacharán desde Praga.
La imagen de Ari haciendo un pastel gigante de caviar nunca se cumpliría.
No conocería al bebé de Guapo.
Nunca leería la novela de De Alba. Nunca la leeré.
Nunca habría tenido una hamaca en mi cuarto, ni una banquita de esas chiquitas de madera, ni los colibries de cristal.
No hubiera podido pasar otra noche entera abrazando a Piko, todo el tiempo.
No hubiera puesto el status más escandaloso de Facebook.
Ni ver a Giussepe en el circo de Kiev. O al Benja, porfin, transformado en mujer.
No hubiera visto a Lima llegar a ser senador, un senador ranchero.
Me perdería de ver a Pelón cantando Jeans, o Cristian Castro debajo de un puente, con tres vagabundos de colombia.
No hubiera podido volar con mis alas violetas. Ni entrar a la cámara nacional y reírme a carcajadas, o leerles un poema de la cubana sexosa, así en alto.
No hubiera besado a Pablito a su vuelta de Inglaterra.
Las cosas que no hubiera hecho.
Esta tarde no hubiera visto Drive con Chavira.
No hubiera pasado una tarde en la puerta del sol sentada con Otto inventando los pensamientos de los que caminan y bailando Bebe por Gran vía.
No me hubiera ido a Bielorusia un verano entero a aprender la lengua de ellos, de los de allá encontrándome al Vinuesa y decirle ¿Dios?
No le habría ganado la apuesta a Fabis de echarme a un guey en el antro antes que ella.
No hubiera esperado a Debby afuera de su trabajo en Paris para ir a tomarnos una coca light recordando a los amores de secundaria.
Diego Luna no me habría besado las piernas, en pantalla.
No me habría podido rapar.
No hubiera podido leer cien años de soledad en las alturas de una tetería.
No hubiera podido cantar en el Zócalo, a grito pelado, justo donde está la bandera.
No me habría llegado el momento de estudiar psicología con Eva y vivir juntas a los cincuenta en la aldea que nos sirvió de paraíso tantas veces.
No hubiera vivido en Nueva York y no hubiera conocido El Bolsón de la mano de Lilu.
No hubiera podido ridiculizar a Sergio y a Mimi en su boda.
No habría actuado una obra de Ricaño ni hubiera sido el personaje principal del Marques de Sade.
No hubiera visto a Lázaro Valiente en vivo.
No le habría podido decir al exnovio que me dejó por teléfono que tenía razón.
No habría ido al parque de atracciones con Boli y Piko y empaparnos de chocolate con agua.
No hubiera escrito mi obra maestra. Ni cantado la canción que me destapara las arterias.
Nunca habría tenido un iphone.
No hubiera sanado a nadie con mis poderes brujiles.
No hubiera escrito una obra con Antonio Rincon, ni hacer brujería con Sole, menos bailar mano a mano con Sandriux.
No descubriría la magia que Rafa descubre en los conciertos.
Me perdería de conocer a la primera novia formal del Chanclas.
De escuchar el concierto de mi Bebé en Bellas Artes.
De leer la primera novela de Gabrielito
De ver a la Nalfa en las portadas de la TVnovelas y Eres
De ver a Vaquero meter un gol con el Barza
De escuchar al Gordo gritar "ajuaa" en su primer caballo
De ver a Anita bailar flamenco frente a una bola de argentinos.
No hubiera visto a Piko morir en el Sahara aferrada a una estatuilla de Buda.
No sabría en qué terminó Hombres de Paco, ni Soy tu fan.
No hubiera escuchado a Wino quejarse por sus nueve meses de embarazo.
Me perdería de ver a Clara enamorarse locamente de una mujer, escritora, diez años mayor que ella.
Nunca habría podido viajar con Yara por todo Asia recolectando mis esferitas de cristal, bailando en cada bar en el que encontraramos a un musulmán.
Se me habría ido la tarde de tomar un café con leche de Olga, de hacerle cosquillas en los brazos y de escucharla reír como ornitorrinco.
Chavira no hubiera volado, o yo no lo hubiera visto.
No hubiera podido ser la primera actriz de Piero como primer director mexicano de cine.
El Pekas no me tendría a su lado cuando se convirtiera en el padrino de la mafia queretana.
No hubiera visto a Toño bailando bajo un régimen comunista, o quejándose de él.
me hubiera perdido de ver a mi mamá manejar su coche nuevo, el negro.
Me perdería de ver al Ponfi con el pelo verde leyendo a Bukowsky.
No vería a Evelina ser la reina de un table, haciendo performance con su doctor entachado.
Ni a Ana P sin sujetador citando a Jodorowsky antes de hacer una presentación sobre los derechos del hombre.
Ya no volvería a ver a Mono y a Klein bailar vaselina en el centro de la pista.
No hubiera leido a Mammet, ni a Miller, ni la tercera parte de 1q89, ni terminaría la divina comedia.
No me habría podido rapar.
Me perdería de ver a Lukiño con senos operados y alas de fuego. A Eva bailandole al rededor y a Esther y a Lucía verlos tomándose un Pacharán desde Praga.
La imagen de Ari haciendo un pastel gigante de caviar nunca se cumpliría.
No conocería al bebé de Guapo.
Nunca leería la novela de De Alba. Nunca la leeré.
Nunca habría tenido una hamaca en mi cuarto, ni una banquita de esas chiquitas de madera, ni los colibries de cristal.
No hubiera podido pasar otra noche entera abrazando a Piko, todo el tiempo.
No hubiera puesto el status más escandaloso de Facebook.
Ni ver a Giussepe en el circo de Kiev. O al Benja, porfin, transformado en mujer.
No hubiera visto a Lima llegar a ser senador, un senador ranchero.
Me perdería de ver a Pelón cantando Jeans, o Cristian Castro debajo de un puente, con tres vagabundos de colombia.
No hubiera podido volar con mis alas violetas. Ni entrar a la cámara nacional y reírme a carcajadas, o leerles un poema de la cubana sexosa, así en alto.
No hubiera besado a Pablito a su vuelta de Inglaterra.
Las cosas que no hubiera hecho.
domingo, 11 de marzo de 2012
a las 11 de un domingo
Salón de duela y espejos.
Más rápido, más rápido, toca la pared, la silla, levántate aplaude, escoge una dirección, la pared, más rápido, más rápido, la silla, siéntate, levántate, al suelo, al techo, escoge una dirección, más rápido ¡más rápido carajo! Lo hago todo, no pienso, actúo, cumplo ordenes. Sudar, pared, silla. No pienso. ¡Para, para, más lento! Escucha la música. Música experimental ¿esto a dónde lleva?
Camina, camino. Siento calor, es el calor el que me lleva allí, a los abrazos. Entonces los recuerdo, me abrazan todas ellas, todos ellos, todos los que me han abrazado. Los abrazos puros. Visualizo a cada uno y intento hacer que mi energía cruce el mar y vaya de regreso a ellos ¿eso se puede?
Voy con la amiga peliroja, con la casi china, con la argentina, la otra argentina, el amigo de los quince, la mujer del autobús, los alumnos de los campamentos, la maestra iraní, la amiga de jordania, la señora polaca, los hijos de la señora polaca, el patineto japonés, la cantante andaluza, el informático coreano, el regiomontano mientamadres.
Desde la cama.
¿Qué te gusta?
Si voy al ginecólogo y le digo. Querido me están saliendo cosas extrañas de la vagina, él me preguntará- ¿flujo, sangre, algo espeso?- yo le contestó- mire usted esta mañana me salió un lapiz y era bicolor, yo nunca usé esos lápices. Ayer por la noche salió un pintauñas fluorescente y hace dos días el celular que perdí a los 17 años.
¿Qué te gusta?
Supe que era mi celular por el tono de los back street boys.¿cree usted que es venérea? - creo que usted está enferma. - claro que lo estoy ¿para qué cree que vine? ¿para ver cómo sus pinzas de pollo sacan el árbol de mi vagina? vine a que me diga qué tengo.
¿Por qué te gusta?
Frente al ordenador.
- no puedo llamarte por tu nombre. Me asusta, él no nos deja, él dice que no importa pero sí que le importa. su mirada me asusta.
- ¿estás drogado?
- yo soy tu, somos actores, somos espejos, tú eres yo. Yo soy tus hermanas.
- ¿estás seguro que dejaste las drogas? ¿dónde estás?
- no soy como él, no soy tan maduro. Él no te olvida. Nosotros no te olvidamos. Tú alimentaste cuando él ya no podía más.
- se paciente tiene que demostrárselo a sí mismo. ¿porqué me hablas de esto? ¿porqué ahora?
Más abrazos, más abrazos. Camina lento, dirijete a la pared. Otro abrazo, me abraza. Este abrazo me está doliendo, duele, duele, quiero llorar. Respira la música, expira lo que te estorbe. Toco la pared. Cierra los ojos y desdibuja tu camino. Voy hacia atrás, a tientas. "Nadie te amará como yo". Entonces ese día de diciembre. sentada en la tina, con las luces apagadas, llorando sin diferenciar qué era la ducha y qué era yo. Abrazada a mis rodillas. "Nadie te amará como yo". Nadie me amará como él y yo acabo de dejarlo ir. Lo mandé en un vuelo lejos de mi. Lo pierdo porque quiero. ¿Y si era él? ¿si es él? "Me voy para que me extrañes, para que te des cuenta que soy yo, para que dejes de dudar, soy yo". Mis piernas tiemblan. ¿porqué ya no lo amo como antes?¿y si no vuelvo a amar? ¿a dónde carajos se fue ese sentimiento?
¿Y tengo que repetir por qué te gusta?
Porque es domingo y estoy pensando en él. No lo sé.
Dijiste que podría se cualquier hijo de gordito.
Puede ser cualquier hijo de gordito. Yo soy cualquier hija de morenito. Mientras daba la clase me miró. Vi esa mirada. La que he visto muchas veces y me da repele y en él me dio gusto. Me gustó. Miré mi cuaderno y sonreí. Sonreí ¿sabes lo que es eso siendo yo? Quiero decir siendo yo ahora.
Sé que nunca me imagino lo que te va a gustar.
- ¿llamas?
- Quería escucharte. ¿dónde estás?
-No lo se, mis padres queiren enviarme a un siquiatrico. Otra vez.
- No es tan mala idea.
- Él no te olvida, tienes que saberlo. Él no es nada sin ti. Tengo que decírselo a alguien.
- Han pasado 3 años. Esas cosas ya no importan.
- Me importan a mi. Hoy incendié su inauguración.
- Tenías que matar a tus padres.
- Si te presentaras tú también lo haría.
- Yo no quiero salir en los periódicos.
- Tú sólo quieres estar en nuestras memorias. Él me odia, a mi que soy su hijo, yo uso su ropa, yo río como él. Todo es culpa de ella.
- No cometas el mismo error que cometiste. Todos te queremos.
- Lo sé.
- Èl más. yo estoy en marzo del dosmil doce, ya no quiero seguir ahí.
Salgo de la ducha, me encierro en la habitación. Cierro las cortinas. Me apago. Pasan cinco horas y sigo llorando. Enciendo su celular, el que dejó sin darse cuenta. Del otro lado del mundo no le hace falta. Escucha la música, respirala. Pasos atrás. Todo como si fuera hoy. En el celular, mensajes a otras, a tres diferentes. Él, en el que más confiaba. No puedo enojarme. Yo lo arrojé allí, yo dejé de amarlo. Él dijo que él no podía estar con nadie más. Mentía. No lo jusguez. Es joven, tu lo llevaste allí. Duele ahora, cuatro años después. Camino hacia atrás. Lloro. Mintió. No se puede decir nada. Tú la única culpable. Lloro. Yo no lloro.
Querido doctor ¿qué pasa si me sale un pollo del pene, disculpe de la vagina, a veces me confundo? Querría usted explicarme porqué me duelen las pestañas antes de dormir. ¿por qué mis pezones se levantan cuando veo a un pordiosero?
¿Por qué te gusta?
nada más que estar en clase y ver cómo no la preparó. Ver cómo dice cualquier cosa para salir del paso. Ver cómo se levanta la manga derecha y se acaricia el hombro mientras alguien lee una espantosa obra.
¿Qué te gusta?
y me pide mi teléfono y ya se, sabe, sabemos que soy yo. La de este curso.
Me asomo a la ventana y él está allí, saliendo del taxi. Sin antecedentes. Sin ser una E X, soy... no sé que soy para él pero no soy EX y me asomo cuando él baja del taxi y me dan unas ganas tremendas de amarlo.
¿Qué te gustó?
Su gorro, su broncolin en la mano. Sus ganas de venir. Hace tanto que ya no...
-No puedo llamarte por tu nombre. Él no nos deja nombrate. Porque tu lo sabes. Sabes quién es él. Sabes que ahora es gordo y es maestro.
- No quiero hablar más de él. Quiero lo nuevo. Esto nunca para, ustedes están por todos lados atacándome. Como si él fuera lo mejor. Algo pasó y no lo fue. Paren con él.
Sigo hacia atrás. Los pasos se vuelven inseguros y yo sigo en esa habitación llorando porque él no fue lo que dijo que sería, pero tenía razón "nadie te va a amar como yo" Vuelvo al consiente. Él no era, y vino después el mejor amigo, y cómo lo quise. Vino la física y el negro y el publicista y el arquitecto y el músico y el cineasta y el piloto y el abogado. "nadie te va a amar como yo" y yo que no puedo quitarme esa frase de la cabeza. Y todos me amaron y yo amé a todos pero "nadie te va a amar como yo.
Las pastillas de la gripe, el té. Le leo a Chejóv y él duerme. Lo beso. Dice que estoy loca, que seguro soy una cabrona con los hombres ¿cómo debo ser? Digo que ya no escribo y él me besa la espalda. No es tan malo que dos soledades se encuentren en un centro cultural. Buscamos lo mismo desde otro punto. Yo tengo gripa para desintoxicarme y él para cansarse e instalarse.
¿Qué te gusta?
Me mira con ternura mientras le hago una mamada. No espera nada de mi porque piensa que soy mala. A veces me dan ganas de llorar cuando camino por Álvaro Obregón y es que es tan bonito. Detrás de las orejas le falta cabello y no me contesta los mensajes porque piensa que es su fama lo que me atrae... o algo parecido.
¿Cuándo te gustó?
Supe que la perdida era la misma y mis tazas se llenaron de plumas. Odia a Jodorowsky y todo lo que estoy aprendiendo. La diferencia hace el interés. Él me veía las tetas mientras yo miraba las manecillas del reloj para que se acabara su tortura.
- Te llamo por la tarde
- Quiero escuchar tu voz, quiero una voz.
- Mi voz puede ser tuya. Entiende que soy y estoy
- él te ama, sé que lo sabes.
- nunca lo olvido, arde hasta las pupilas. Yo ya no.
- Nosotros te amabamos. No podemos hacerlo más.
- ya me alejé. No tengan miedo.
Relaja, relaja, relaja. Sudo de la punta de la cabeza a los pies. ¿Por qué esto ahora? Leo sus mensajes y son ellas, las conozco o no. Se fractura algo en mi. Dos pasos atrás. Nadie somos lo que parecemos. Nadie somos lo que decimos. Las cortinas siguen cerradas y yo decido que en diez minutos me levantaré e iré a la escuela. Esto ya acabó. él ya no está. relaja , relaja y las gotas salen de mis ojos más allá de cualquier muerte.
Querido doctor. De mi vagina salió una mariposa negra. ¿Cree usted que estoy enferma?
¿Porqué te gusta?
No habla y creo que yo no le gusto demasiado. La pura curiosidad de mi flequillo y mi escote. ya son cinco años... escritores... me succiona el pezón como si no hubiera dos. ¿eso cuenta? Cuentan las veces que se sonó y que los espacios de mi cama no eran mios. Cuenta que ya no estoy donde ya no quería estar. Cuenta que hoy lo quiero ver y él ya va camino al mar y a los árboles de provincia.
-Siempre me gustó decirte Micaela.
- Tu ángel perdido.
- Mi caela.
- Ya no soy de ustedes.
- lo supe hace tiempo.
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