martes, 3 de julio de 2007

parad ( h al l. azul 25)


Amantes, no toqueís, si quereís vida,
porque, entre un labio y otro colorado
amor está, de su veneno armado,
cual entre flor y flor siempre escondida.
Góngora
Que a ésta edad ya no se puede.
Los años han petrificado el amor.
Queda sólo el deseo, aunque parezca imposible.
Es irrisorio, que a ésta edad, quede el deseo entre vosotros.
Tened cuidado. Las máscaras cobran vida por las noches y vosotros ya habeís vivido aterrorizados por sus mismos demonios mucho tiempo.
Es engullir un fruto que no va a florecer. Un fruto que es veneno en vuestros labios. Y en los mios.
Aceptad la derrota y dar media vuelta.
No volvaís vuestros pasos en el camino. Siempre es un error.
Ya las canas no los dejan ver.
Las arrugas os están oleándo la razón.
Intentad escuchar el corazón, si es que todavía logran alcanzar los sonidos.
Los años ya no se repiten y estar enamorado del recuerdo es lo más peligroso.
¡Deteneos! amantes ególatras y mirad lo que ya no tienen sabiendo que vosotros lo arruínaisteis.

lunes, 2 de julio de 2007

Adiós! ( h. al l. a 24)


Ha sido nuestro amor como una nave
que se deja marchar sin pena alguna.
Atilio Garcia y Mellid
Dije que hasta que dejara el librito azul. Justo hoy me dejó. Todo se ve como se quiera ver.
No es que no me importe. Es que es la sexta vez en dos años. Los adioses ya no me suponen tristeza. Me suponen buenos recuerdos. Simplicidad, para facilitar el día con día.
No pude evitar sentir la tristeza en sus miradas. Por eso mi arrogancia, mi desenfado, para evitar. Siempre evitar.
La verdad es que me sorprendí. Como últimamente la vida se esmera en sorprenderme, volví a hacerlo.
Llegué a esa casa esperándo nada. Es más, evitando algo. Cualquier tipo de contacto o de involucre. A veces las desiluciones te dejan marcado. Y eso que tengo muy buena facilidad para perdonar. Para cambiar el "chip". Pero olvidar... eso sí que lo llevo muy mal. Porque eso de que perdonar es olvidar es una gran mentira, una más.
Sin divagarme... Llegué a esa casa, en el culo del mundo. Empecé ausente, para así evitar conflictos. Pero el día con día te vuelve imposible la falta de contacto. Siempre me ha sido imposible no querer a la gente.
Con sus cartelitos en las puertas, sus topers de atún, sus chateos hasta las 3 am. Me conquistaron. Su no querer olvidar su "realidad", aferrándose a su pasado para que no dejara de ser presente. Tal vez por eso no me entendían.
Los primeros días que recorría la ciudad de extremo a extremo para llegar a dormir. El trayecto era llorando. El esfuerzo para llegar a casa y que no se notara era muy grande. Con el tiempo dejé de hacer esfuerzos. Realmente dejé de llorar. ( a veces) . Dormía los últimos veinte o quince minutos de metro y pensaba que iba a reventar. Pero a penas abría la puerta y las veía entraba la energía y la vibra a tope. Las ganas de convivir y hablar. ( será porque paso 8 horas al día hablando con una pantalla).
Pensaba no volver a confiar. Pero confié. No volver a abrirme, pero me abrí. Con las miradas ingenuas cuando no entendían el porqué del desamor en mis textos. Aún no lo puedo explicar. O sí, pero sería muy difícil. Pero bueno, me vino exelente un poco de esperanza, de inocencia. Esa que tienen ustedes dos. Saber que todavía, afortunadamente, hay gente que cree. Yo que sé tal vez a unos nos toca parir chayotes antes que a otros, o tal vez a otros nunca les toca. Ojalá el amor es lo que Andrea cree que es, ojalá el de ella sea así. Ojalá las amigas sean como a Abril le han tocado. Ojalá y yo esté equivocada y todo esto sea sólo una etapa.
Claro que voy a extrañar. Extrañaré llegar y ver en mi puerta "la homeless", bueno quizá eso lo recuerde día con día. jaja, lo recuerdo cada segundo. Extrañaré sus intentos por convinarme, sus preguntas como si yo fuera sexóloga, las desveladas con cualquiera que fuera el visitante, aún los parlanchines. Creo que no extrañaré a su "amiguiriki",menos mal.
Ustedes regresarán a su "realidad", que después, se darán cuenta que no era tan buena como creían, y querrán regresar. Seguramente no lo harán, como todos. Pero su "realidad" no volverá a ser la misma. Siempre tendrán la sensación de áquel sueño. Que a veces se convierte en neblina y que tampoco es tan bueno como van a creer.
Yo me quedaré aqui. Tal vez nos escribamos, seguro que no. Seguiré rolando, i haven't really found a place that i call home. Encontraré diferentes casas, diferentes gentes, nunca será la de ustedes. Eso se queda. Para bien. Aplicaré los 8,6 cuando tenga que aplicarlos, lo prometo. Seguro con el tiempo las veré en el pueblo, nos saludaremos y talvez hasta un café, ¡nel mejor un vodka!. No se emocionen dije sólo talvez. No sé cuánto durará mi etapa de "chica material" pero el tiempo que dure me acordaré de ustedes.
Tal vez, sólo tal vez, hubiera estado bien que les tocara mi yo anterior, el yo que creía en todo y que siempre vendrían tiempos mejores. Pero es lo que hay. En cierto modo todas las noches, a las 11.30 ustedes despertaban una parte de ése yo anterior, y ha sido divertido.
Un urra por haber festejado un desamor juntas! y el enfado de esperar las llamadas. Agradeceré las estrellitas y la leche que siempre me dejaban.
Faltó tiempo. Bueno quizá así está mejor.
Así que gracias y adiós. Que el futuro siempre sea mejor. ojalá...

sábado, 30 de junio de 2007

hasta que nos vimos (h. al l. a 23)


¡Detrás del vivir soñando
viene el morir sin soñar!
Ángel Ganivet.
Me fui de fiesta porque pensé que estarías dormido. Tomé demasiado... toda la semana. Es que a veces extraño a la Maga. Alguien ¿o yo? me tiró una copa de vodka en el vestido, el corto que uso para ti. El vodka escurría por el escote, luego las piernas. Te pensé y se transformó en güisqui. Así que regresé a casa. A esa nuestra. Los tacones pesaban, pero las piernas se veían muy bien y quería que las vieras así. Con el llavero argentino, vestido, tacones y güisqui derramado entré a casa. Estabas despierto, esperándome sentado. Sonreías. Las manos no te temblaban. No estabas en Emilia. Reconocí tu placer al verme. Vi que llevabas tiempo esperándome. Sonríendo, ahora yo también, me puse en cunclillas frente a ti. Así verías mejor los muslos.
- Necesito que me bebas. Hoy soy de güisqui.
Miraste las gotas en mi cuerpo y mientras interpretabas mis palabras yo tomé tu mano. Dedo a dedo te fui mordiendo las uñas. Sin dejar de mirar tus ojos, que hoy no éran de lágrima.
Me entendiste, supongo. Bajaste de la silla y en cunclillas, tu también, comenzaste a morderme las rodillas. En seguida fui a tus muñecas. Me las comí en succiones de alcohol. Tú ya ibas en mis axilas. Reí bajito, como cuando me pones el hielo en la espalda.
Nos bebimos, primero despacio. Después la borrachera nos metió prisa. Volvimos a despertar a los vecinos. Envidiosos.
Me alegré de no estar en casa de muñecas y de que Ibsen estuviera equivocado en algunas cosas. Supe que tú pensabas en Grenouille, aunque no fuera peliroja.
Por eso nuestros cuerpos siguieron en espiral
fufufufufu.fu.fu. fu..fu..fu.. fu...fu...fu...fu.....fu.....f...f........f
Despertámos bañados de estrellas y polvos de margaritas

viernes, 29 de junio de 2007

azules ( h. al l. azul. 22)


¡Triste del que espera
lo que ya pasó!
Emilio Carrere
Y me acordé, mientras él se alimenta de los Kaiser Chiefs en el ordenador. Yo finjo leer, pero me he perdido encontrándole sentido a su mirada de fregasuelos. Pienso en ese color... Claro, fue a los trece. El primer amor. Me vi con las dos coletas debajo de la gorra para atrás, el overol de mezclilla y los tenis rojos. Esperába todos los días a que fueran las seis de la tarde y él saliera de su curso de verano. Entonces yo fingía un encuentro casual en casa de su abuela o de su prima. Una vez, esperándolo, abrí todos los álbums de la familia. Encontré una foto gigante de él. De esas de estudio. Me sudaron las manos y, corriendo, la metí en la mochila. Éran las ventajas de cargar siempre con mi "cruz". Creo que tambíen yo le gustaba. Peleábamos todo el día.
Reí en voz alta.
- ¿Qué piensas?
- Tonterías. Pon a los Doors
- Nunca me han gustado. Bueno sí, pero me cansaron.
Puso Air y volvió a perderse en la pantalla.
Una vez en la camioneta " tu eres la mujer de acero, de a cero centímetros". Recuerdo que me ardí. Así que llegando a la fiesta bailé con todos y a él ni le hablé. Aprendí todos sus juegos. Estaba encantada con sus chistes, y para que no se diera cuenta, siempre "duh". Sin parar de pinchánrnos. Cuando acabó su campamento, en la fiesta, bailamos toda la noche. Me dio la mano. Imaginé nuestra boda.
- Entonces. ¿ vas al show?
- No lo sé. Luego los reencuentros...
- Como quieras... ¡necesito fumar!
Realmente no me habla a mi. Hablará en voz alta de vez en cuando para sentir que esta con alguien. O porque creerá que estoy aburrida. Nunca sé lo que piensa.
Su nombre A... y abro la boca como si fuera a pronunciarlo. Es que a los trece se me llenaban los labios cada vez que hablaba de él. Eran los tiempos de las mariposas, las burbújas y el sudor de las manos. Y cuando veíamos pelícuas, los ocho, yo siempre a su lado. A veces su brazo rozaba el mío. Yo volteaba a ver a mi mejor amiga para que se diera cuenta de lo que habìa pasado. Entonces toda la noche hablábamos de que "casi me tocó". El tonteo duró un año, las vacaciones de la pubertad. Después se enamoró de mi mejor amiga. Lloré dos semanas. Mi hermana decía " es que eres muy machorra, eso les cansa a los hombres". Mi abuela lo mismo. " intenta pararte como niña". Preferí que se fuera con mi mejor amiga. Estuve un año imaginando que se arrepentiría, que iba a volver, a venir, a darse cuenta de que era yo. Dije que me había roto el corazón.
Ya me aburrí. Quiero ver el sol. Pero él sigue en el ordenador. No me ve. Voy al espejo. Miro el escote del vestido y los tacones. Estoy bonita.
-¿quieres escuchar el noticiero?
- no me gustan. ¿para qué?
Todavía tengo su foto. Le brillan los ojos. No sé qué ha sido de él... Miento si sé pero prefiero hacerme la que no y sólo recordarlo a los trece.

jueves, 28 de junio de 2007

nuestro dolor ( h al l. a 21)


La vida es tu silencio,la vencida
caricia de tu flor sin movimiento.
José Luis Cano.
No encontraba el llavero. El argentino. Toqué el timbre. Saliste tú. Con los ojos rojos y el vaso de güisqui en la mano. Viste mi cara surcada. Acariciaste mis mejillas. De pie, frente a la puerta. Entré, otra vez con las alas caídas. Me senté a la orilla de la cama. Quise tocar tus pestañas. No me dejaste y acariciaste, ahora mis uñas. Me quité la ropa. Sin mirarte. Me daba vergüenza. Me metí debajo del edredón. No venías. Saqué la mano y te llamé con ella. Entraste, también debajo del edredón. Besé tus ojos de lágrima. Acariciaste, ahora mis alas. Las abrazaste. Yo abracé tus letras y me quedé atorada en la G, la de tu güisqui. No hubo preguntas. De ninguno de los dos. Sólo el abrazo. Mucho tiempo.

miércoles, 27 de junio de 2007

Si, así. (h. al l.a 20)


Aunque buscando impresiones,
cruza la tierra y el mar,
nunca se llena el vacío
del alma de Soledad.
Ramón de Campoamor.
-Se dividen en tres niveles: Inicial, intensivo y profesional. Las de forma de diamante son las de potencia, las redondas de control. Las de potencia tienen el peso en la punta y tienden a cabecear. Las de control tienen el peso en el centro y de ahí se reparte el peso. Las ventanas de la Lethal Weapon 5 y Cañon 5 hacen que sean más rápidas, pero eso mismo puede desviar la dirección del golpe. La 48.8 es la más potente de todas. A penas la bola toca la pala sale disparada.
- Pero esa no es legal ¿no? ( tono de hipócrita que se hace la que no sabe)
- Si usted juega en la federación nacional ( que no creo, es sólo una señora muy pija) pues no. Pero no creo que sea su caso ¿o si? ( el mismo tono de ella en el ¿no?)
- ¿Qué hay de la Pansy?
- Es la versión femenina de la Carbon 3. Equilibrada en control y potencia. Compuesta toda de carbono, lo que la hace mas resistente y potente. Actualmente la Zylon les está haciendo la competencia.
- ¿y de precios? porque vosotros os creeís los reyes del mundo y van por los cielos
-( entonces vayase a otra puta tienda y no me este jodiendo, sonrisa que imita a la de ella) La 48.8 doscientos cuarenta y nueve euros. Carbon 3 y Pansy doscientos treinta y nueve. Lethal Weapon 5, Cañon 5 y Cañon 48.8 doscientos veintinueve. Avant 45.8 y Hoops ciento noventa y nueve. Después si las busca más económicas ( no espero más de usted) La Zylon ciento ochenta y nueve... ( etc, hasta llegar a la kid de cuarenta y nueve, sólo por burla)
La clienta se da media vuelta. Mira con desprecio las zapatillas.
- ¿y éstas?
- Las M1 salen en ciento diecinueve. M1 Gap noventa y nueve. Las rojas de por acá, son nuevas, setenta y cinco y por último las Harrow cincuenta y nueve.
- ¿Cuál es la diferencia entre todas? si se ven iguales.
-Las M1 son sólo para hierba sintética. Las gap para cuatro tipos distintos de pista.
- ¿las otras dos?
- Son las baratas. ¿Le saco una de esas?
Sacáme las rosas. Quiero las mismas que Valeria Stugart (gran jugadora de pádel). No me importa el precio, son las menos feas.
- (entonces para qué tanta pinche preguntita, me importa un cojón de mico las zapatillas de esa Valeria)
- Ay son muy duras, pero me las llevo. Y quiero la Rainbow.
- ( claro no podía esperar más de ella, es la pala más cutre pero es rosita y tiene arcoíris).
- ¿Qué peso quiere?
- ¿Eso importa en algo?
- ( ¿no que muy picudita?) Es básico para los que saben de pádel ( me encanta usar ese tono de arrogancia en gentes como ella) Verá para una chica de su complexión estaría bien una de 350 gramos. Lo que no sé es qué tal su codo o su muñeca. A mayor peso, mayor potencia. Pero por ahí si es muy pesada le lastima el codo y si es muy ligera la muñeca.
- Ay, chica la verdad es que no sé.¿ Tú juegas?
- Claro, el pádel lo inventó un mexicano.
- ¿Y qué pala usas?
- La Carbon 3. Creo que es la mejor. La mía es de 355 gramos. Es el peso ideal.
- Pues entonces sácame una igual a la tuya.
La señora se va, después de explicarle todas las diferencias entre grips y overgrips, bolas y protectores.
Yo me quedo exausta de tanta pijería. He jugado al pádel dos veces en mi vida. Me enteré hace dos meses que lo inventó un mexicano. Ni quien lo sepa.Pero me sé de memoria todo. Es lo que tiene ser actriz. Es como repetir un diálogo una y otra vez con diferente interlocutor. Le vendí la pala más cara y con el único peso que me quedaba. Porque no soporto cuando se ponen tan chulitos. Y me importa una mierda el pádel y todo el asqueroso mundo que los rodea. Ojalá hoy no vengan monitores porque a esos si que no los trago. No puedo esperar a salir de la tienda. Hoy no soporto a los hijos de Aznar.
Salgo cuando todavía es de día. Hace mucho que no. Qué bien, sin ir a la escuela, sin tener que salir corriendo. Ver la luz del sol. Paso a Fnac.
- Perdona, ¿La voz de Lila? (sólo tengo el de la biblioteca)
- Está descatalogado.
Me llevo a Murakami. Por fin.
El bus ya pasó y me apetece andar un rato. Aunque San Sebastián de los Reyes sea un pueblo cutre. Con Mp4 todo coje colores. Así que salgo bailando y cantando. Feliz de poder ver el sol. Mika es buen compañero estos días, me hace bailar. Se acaba la pila. Cojo el bus y abro La voz de Lila quedan diez páginas. No sé si quiero acabar...
Lo acabo. ¡Dios que horrible sensación! Me duele el estómago y todo. Quiero vomitar. Creo que estoy temblando. Tengo que leer algo, otra cosa, ya, para quitarme ésta imagen. Busco en mi bolso. " El álbum del solitario". Dos páginas y no puedo dejar de pensar en Lila. Bajo del autobús. No soporto ir ahi. Camino por la Castellana. Ya sé que me están esperando en casa. No puedo llegar así. No quiero. Lila, Lila, Chimo, Lila.
Librería del Reina Sofía.
- ¿La voz de Lila? Está descatalogado.
Chinga! esto es cosa del nuevo presidente francés. Con todo su rollo facha de mierda. Sigo andando a casa y los nervios no se van. Me siguen esperándo. No me importa. Me han dejado de importar muchas cosas.
La fuente de Embajadores. Una terraza y tinto de verano. Vuelvo a intentar leer. No puedo. Contemplo el agua y con sus subibajas. Olvido el pádel, a Chimo y a Lila. La camarera me ve triste. No sé en qué momento me puse... me regala el tinto y unas patatas. Buen detalle pero tienen mucha sal. Voy veinte minutos tarde. Llego a "la casa". Están jugando rol. Trato de entender pero me pierdo. No es que me interese tanto. Me gusta verlos hacer el tonto. Son las nueve de la noche y no he comido nada en todo el día. Es que Lila... me hago un sandwich porque noto que mis dedos tiemblan. Ahí me quedo escuchándolos hablar de pociones, daragones, muertes y tratos. Me da risa, pero me aburre. Además me choca rogar. La última vez que lo hice fue a los quince. Al niño de los labios de fresa. Hasta que me pidió que dejara de rogarle. No lo volví a hacer. Bueno...si contamos a áquel romano drogadicto, porque tanta atención siempre es ruego. Ya no ruego... Solía esperar pero nunca ir rogando. Así que cojo mis cosas y me marcho a casa. No sé porqué estoy triste. O sí. Prefiero no pensar en ello y saturarme de internet. Escucho las historias de los de allá y me canso. Son las dos de la mañana. Me quedan cuatro horas de sueño. Otra vez. Las letras de mi diario se caen.

martes, 26 de junio de 2007

para probar ( h al l. azul 19)

Que no hay tristeza en el amor
como sufrir y callar.
Calderón de la Barca.
Regreso, otra vez, de mi trayecto que tú llamas creativo. El llavero argentino resuena al abrir la puerta que a veces es nuestra. La que abrimos en estas noches. Sólo la lámpara encendida. Hojas rotas por el suelo y tu vaso de güisqui ya casi vacío. Sales del baño, reconozco a tu Emilia en el temblor de tus manos. Como cuando en el temblor de mis pestañas has reconocido a... los demás. Abro la ventana para sacar a las presencias. Después de todo por eso estamos aqui. Porque no supimos qué hacer con el amor, ni tu con el tuyo ni yo con el mio... o eso. Descubrimos nuestros demonios y la fascinación por ellos nos entrelazó. A ti te pierden las mujeres, a veces las hadas. A mi los que escriben.
Tiro tu copa de güisqui. Hay días que no quiero hablar. Te doy a probar un tinto de verano. No hago la cena porque no sé de tus placeres culinarios. Tampoco me interesa. Prefiero saciarnos con tu literatura.
Miras mis piernas y me provoca saltar a la cama a comerte. Que me comas. Por eso la falda de lunares. La cama que casi siempre es de una, a exepción de cuando estás tú. Cojes el pincel, otra vez, intentas en mis pies.Me dejo, me encanta, hace cosquillas. Empiezas a escribir en mis piernas. No puedo esperar a que llegues al cuello. Vas lento. A veces me gustan las pausas. Cuando me miras y son tuyas. Cuando la imagen se dibuja en tu nariz y mi ombligo. Subes. Justo debajo del pecho. Empiezas a dibujar curvas y sé que pronto vendrán las letras con tus labios. Que falta poco para el cuello. En mi pecho haces garabatos de tinta china, tan suave que casi no me toca. Todo en mi se levanta. Llegas, por fin, al cuello. Delíneas tu novela, letra por letra, con tu lengua. Hasta la D, que intentas remarcar. Esta tatuada. Desde los dieciseis. Muchas D's. Te colocas en la central. Entre los dos huesitos del cuello. Y ahí... te siento.. primero frío, a pesar del calor de tu cuerpo, ya encima del mío... y con la lengua una y otra vez tus letras... hasta que llegue la mañana y tu vuelvas a Emilia o a alguna Beatriz y yo a lo mío que no es tuyo...